Carlos Raúl Villanueva Astoul (1900 - 1975)

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Birthplace: London, United Kingdom
Death: Died in Caracas, Venezuela
Occupation: Architect
Managed by: Juan Bernardo Arismendi Alexandre
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Immediate Family

About Carlos Raúl Villanueva Astoul

BIOGRAFÍA

Carlos Raúl Villanueva, el trazo de su vida y obra

"Juro que un día los arquitectos entenderán al hombre y lo justificarán. El mejor de ellos será el que mejor le conozca y le sea más fiel: el mejor arquitecto será aquel que dignifique al hombre".

Hojas de Hierba, Walt Whitman

Primavera de mayo de 1900, Londres.

Carlos Antonio Villanueva, con estudios en ingeniería civil que nunca practicó es, al igual que su padre Don Laureano, un historiador y diplomático venezolano que se encuentra representando a su país, como Cónsul, ante el gobierno de sus Majestades Británicas. Fue a propósito de celebrarse la Exposición Universal de París, en 1889, que se residencia en Europa, para desempeñarse siempre en cargos diplomáticos. Es allí donde conoce a quien fue su esposa, Paulina Astoul, francesa pero proveniente de una familia de origen vasco residenciada en Argentina y Francia sucesivamente. Don Carlos Antonio es un burgués, acostumbrado a la plácida vida europea, y al trato ceremonioso de los salones de la Rue de la Paix y de Picadilly.

El 30 de mayo, nace en el Consulado de Venezuela en Londres, su quinto y último hijo: Carlos Raúl Villanueva Astoul. Venezuela está muy lejos, pero no lo suficiente como para no enterarse de las premiosas noticias que llegan sobre el triunfo de los andinos al poder. Al diplomático y escritor no han de parecerle ni extrañas ni sorprendentes las noticias provenientes de su país. Al fin y al cabo es un evento nada inédito en la historia política de Venezuela. Sólo que, en esta ocasión, será la Revolución Restauradora de Cipriano Castro la que logre instaurar la pacificación del país e implantar las bases políticas que regirán al Estado por más de tres décadas; así como el nacimiento de Carlos Raúl Villanueva significará el advenimiento del máximo exponente e impulsor de la arquitectura moderna en Venezuela.

Empero, ambos hechos no pueden dejar de sobresaltar a este hombre de maneras finas, de monóculo y pumpá; Carlos Antonio sigue con impaciencia las noticias que transmite el cable; pues es un estallido que seguramente puede originar otros sucesivos. Entre tanto, Carlos Raúl da los primeros chillidos en su cómoda cuna. Seguramente abre los ojos con displicencia, lloriquea incomodado por el roce de las sabanas o por la hora de su comida. Se podría decir que contará con todos los ingredientes para ser un burguesito él también. Entre las quejas de Carlos Raúl y las inquietantes noticias desde Venezuela desasosiegan, conjuntamente, las noches en vela de Carlos Antonio, logrando sólo que impertinentes ocurrencias pasen por la mente del abnegado padre:

- ¿Y si Carlos Raúl saliera político? ¡No! ¡Ni pensarlo! Será un técnico. Ni político ni escritor. Llevan una vida demasiado agitada. ¡Será un Técnico!

De la unión entre Carlos Antonio y su esposa nacerán cinco hijos en diferentes países: Marcel en París, Sylvia en Caracas, Susana en Londres y Laureano en Caracas; Será Carlos Raúl Villanueva el único de sus hermanos en regresar a Venezuela y transformarse en ese criollo integral que en todos los aspectos llegó a ser; bien lejos de un burguesito. Entre tanto, será en este ambiente diplomático europeo que el joven Villanueva se eduque, permaneciendo sus primeros siete años en Londres para luego residenciarse en París, siempre dentro del seno de una familia unida, de clase alta y bien posicionada social y políticamente.

El joven Villanueva iniciará sus cursos de educación media en el Lycée Condorcet de París (1912), siguiendo luego los pasos de Marcel, matriculándose en la misma carrera y en la misma escuela que, desde 1914, había elegido su hermano mayor: Arquitectura en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts de París. Sin embargo, al no ser admitido en su primer intento, Villanueva tiene que esperar un año para volver a presentar el examen de admisión, pues este exigía una gran habilidad para dibujar. Una vez dominada, con gran soltura, la técnica del dibujo, inicia sus estudios superiores en 1922 hasta 1928; asistiendo al Taller del Maestro Gabriel Héraud. De allí obtendrá la excelente formación académica, que se complementará, de modo autodidacta, con el aprendizaje artístico e histórico por el que Villanueva siempre tuvo inclinación, enriquecido con el debate y la efervescencia parisina que estuvo transformando al arte europeo.

Posteriormente en 1937, a propósito de su participación, ya como arquitecto, en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas en la Vida Moderna, Villanueva proseguirá sus estudios formales en el Instituto de Urbanismo de la Universidad de París, por un periodo de sólo siete meses. Es en este lapso de estudios donde se inicia su basamento para la proyección y construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas, en 1944.

Entre tanto, de los acontecimientos entre su formación básica y su ingreso a la École des Beaux Arts y entre éste y su graduación son muy pocos los que se registran, por ejemplo: La anécdota de cuando, a los catorce años, le fueron leídas las cartas por una gitana de circo y que en ellas aparecían, dentro del futuro de éste joven, únicamente muchas casas, edificios y ciudades. Especulando, se podría agregar que Villanueva conoce por esos años de formación académica las experiencias de la Bauhaus acerca de la integración del arte, la técnica y la artesanía; los trabajos de los más importantes arquitectos y las más avanzadas experiencias europeas en el campo de la construcción, caracterizadas todas por esa búsqueda de una arquitectura que fuese producto de la industrialización y la racionalización en los procesos constructivos. Gropius, Bruno y Max Taut, Mies van der Rohe, J.J.P. Oud, Hans Scharoun, Peter Behrens, pero especialmente Le Corbusier, representantes, entre muchos otros, de la síntesis de la indagación y la experiencia racionalista de la arquitectura de los años veinte y cuyo significado excepcional circuló por París y por toda Europa, debieron ser, con certeza, motivo de interés y de profunda influencia para aquel joven Villanueva, testigo ocular del nacimiento de la arquitectura moderna.

Tras haber recibido el título de arquitecto en 1928, Carlos Raúl viaja a Venezuela por vez primera, hospedándose en la casa de sus tías ubicada en La Pastora y visita las propiedades que la familia Villanueva poseía en San Carlos, Edo. Cojedes; luego irá a Estados Unidos, donde trabaja, hasta el año siguiente, con su hermano Marcel y en la oficina de los arquitectos Guilbert y Betelle, en proyectos para edificaciones educativas.

Fue al año siguiente, que Villanueva se radicó definitivamente en el escenario venezolano, ejerciendo, de una vez, su carrera profesional como arquitecto a las órdenes del Ministerio de Obras Públicas (MOP), durante el régimen dictatorial de Juan Vicente Gómez, con quien su familia tenía estrechas relaciones. Por estar asentado el poder en Maracay, Villanueva tiene que residenciarse inicialmente en ésta ciudad. Esta toma de tierra de Villanueva en Venezuela, puede considerarse como un segundo nacimiento desde el punto de vista psicológico y social; pues tiene que comenzar desde aprender a leer y escribir en castellano, aclimatarse a una nueva geografía tropical hasta amoldarse a una sociedad predominantemente rural.

Villanueva inicia así lo que se ha llamado el Primer Momento o Caída del Eclecticismo (1929-1938) en su arquitectura, que se caracteriza, en líneas generales, por una utilización ecléctica de elementos arquitectónicos: neoclásico, morisco y colonial, combinados con las fórmulas académicas de la École des Beaux Arts. A este período pertenecen la sede del Banco Obrero y del Banco Agrícola y Pecuario (1929-1931), el Hotel Jardín (1929-1930) y la Plaza de Toros (1931-1933) en Maracay; los Museos de Bellas Artes (1935-1938), Ciencias Naturales (1936-1939) y la Plaza La Concordia (1940) en Caracas. Su primera obra proyectada en el país es curiosamente un anteproyecto para la Casa-Club de la Urbanización La Florida (1929), propiedad de su futuro suegro.

En poco tiempo, Villanueva asciende como Director de Edificaciones y Obras de Ornato del MOP (1931-1939). Fue desde allí donde participó en la intensa actividad desarrollada por el Estado para hacer, primero de Maracay y luego de Caracas, unas ciudades modernas. De las obras diseñadas desde esta Dirección, destaca la remodelación para Parque Carabobo (1934, antigua Plaza La Misericordia) que contó con un grupo escultórico para su fuente. Además de su armoniosa concepción, lo trascendental en este proyecto es la relación que se establece, por primera vez, entre Villanueva y un artista plástico. Con esta plaza, se inaugura la fructífera unión de trabajo y de amistad entre Francisco Narváez y el arquitecto; siendo ésta participación, la primera de una serie de intervenciones artísticas-urbanas, integradas a la arquitectura de Villanueva; rasgo premonitorio de lo que será su máxima obsesión: la Síntesis entre las Artes Mayores.

Simultáneamente, Villanueva se introduce en la vida social caraqueña, estableciendo fuertes amistades con Alfredo Boulton, Arturo Uslar Pietri, Guillermo Meneses, Sofía Imber, Jesús Soto, Armando Reverón, por mencionar algunos de los intelectuales y artistas con mayor renombre en el ámbito venezolano. Ello hace que conozca también a Isabel Margarita (Margot) Arismendi, hija del reconocido y acaudalado urbanizador Juan Bernardo Arismendi, y de quien aprenderá el negocio de la construcción. Luego de un noviazgo de apenas 3 meses, Villanueva le ofrece matrimonio, dice la propia Margot, a razón de dominar ella bien el francés. No muy lejos de la realidad, pues Villanueva siempre pensó en francés y nunca pudo zafarse de su acentuada prosodia. Es así como el 28 de enero de 1933, contraen matrimonio hasta que la muerte del arquitecto los separa. De la unión nacerán cuatro hijos, dos de ellos también arquitectos. Ocho días antes de celebrarse la boda, se inauguró la Plaza de Toros de Maracay (1931-1933), durante las famosas ferias de esa ciudad. Fue este encargo privado, el que le otorgó el reconocimiento público y su aceptación definitiva como arquitecto dentro del medio venezolano.

Adelantándose a lo que sería su "segundo momento arquitectónico" realiza su primera manifestación y edificación moderna con su casa de habitación "Los Manolos" (1934) ubicada en la Urbanización La Florida (demolida en 1979).

A la muerte del General Gómez, el poder central se traslada nuevamente a Caracas, con apenas 240.000 habitantes y con el General Eleazar López Contreras como Presidente Constitucional de la República. La cada vez más efusiva riqueza petrolera en manos de un Estado ahora interesado en una apertura social, cultural y sanitaria es invertida en las edificaciones necesarias para construir un país moderno, y que generen a su vez un empleo masivo e inmediato a la masa de trabajadores desempleados. Consecuencia de ello van a ser los Museos de Bellas Artes y Ciencias Naturales, cimentando con ellos el corazón cultural de la capital.

En París, con motivo de la Exposición Internacional de las Artes y de las Técnicas en la Vida Moderna en 1937, Villanueva, junto a Luis Malaussena, hacen presencia con un Pabellón Venezolano que combina el esquema clásico de distribución espacial francesa, pero con la apariencia de la arquitectura neohispanista y la utilización de referencias vernaculares, en boga para aquellos años en Venezuela. Por esta obra obtuvieron el diploma de "Grand Prix" dentro de la Expo.

Formará parte de la Dirección de Urbanismo del Gobierno del Distrito Federal desde su fundación en abril de 1938, participando en la elaboración del Plan Regulador de Caracas, dirigido, en un primer momento, por la firma de asesores urbanísticos: Prost, Lambert, Wegenstein y Rotival. Dos años más tarde, Villanueva será nombrado Arquitecto en Jefe y Asesor del Banco Obrero de Venezuela, institución dedicada a implementar soluciones para mejorar las condiciones de vivienda de la clase obrera. Ejerciendo funciones en esta institución, hasta 1960, fue que Villanueva logró poner en práctica su rol como urbanista, dejando a través de los proyectos sociales más importantes de su carrera, una profunda transformación en el perfil urbano de Caracas.

El Segundo Momento o Primera Modernidad (1939-1949) caracterizado por una clara influencia de la arquitectura "modernista", se expresa en Villanueva a través de los proyectos más importantes de esta época: la Escuela Gran Colombia (1939-1942) primera escuela primaria moderna construida en el país, la Reurbanización de El Silencio (1941-1945) y la primera etapa de la Ciudad Universitaria de Caracas (1944-1948). La escuela constituye el primer intento de Villanueva por crear un vocabulario arquitectónico libre del embellecimiento historicista, siendo una realización prototípica en cuanto a edificaciones públicas se refiere, mientras que con El Silencio aborda el tema, para entonces inédito, de la vivienda de interés social y de alta densidad. Con esta obra se marca el inicio del proceso de urbanización en Venezuela y se constituye como el primer gran ejemplo de un conjunto urbanístico instalado en el centro geográfico de la ciudad moderna. Nuevamente, y para los tres proyectos mencionados, Francisco Narváez vuelve a participar en ese intento de integración arquitectónica-escultórica, con La Educación, las fuentes con Las Toninas y un grupo de 11 obras respectivamente.

Desde 1942 data la participación de Villanueva, en representación del Ministerio de Obras Públicas, en los primeros estudios, tanto de la creación de una Ciudad Universitaria, como de un nuevo Hospital Clínico para la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ya para 1944, Villanueva presenta, ahora como el único arquitecto responsable del Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria (ICU), la primera composición de conjunto de lo que será su obra maestra y principal preocupación de más de 20 años de dedicación: la Ciudad Universitaria de Caracas, que si bien en su esquema general responde a una composición académica, los volúmenes de los edificios son articulados con un lenguaje moderno. Para esa misma fecha, ingresa como profesor del Departamento de Arquitectura, adscrito a la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad Central de Venezuela en donde desarrolla una amplia y dilatada labor académica en pro del ascenso de la Arquitectura como una especialidad profesional en el país. Por ello también, el 4 de julio del año siguiente, reunido con los arquitectos Rafael Bergamín, Heriberto González Méndez, Henrique García Maldonado, Luis Eduardo Chataing, Cipriano Domínguez y Roberto Henríquez funda Villanueva la Sociedad Venezolana de Arquitectos, siendo nombrado como su primer Presidente.

Es a partir de 1946, que trabaja como Arquitecto Consultor en el recién creado Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), desde donde se generaron los proyectos de las urbanizaciones de alta densidad y que abrieron paso en el valle caraqueño a los superbloques. Ese mismo año, promueve la creación de la Comisión Nacional de Urbanismo, en la que se desempeña como Miembro-Fundador y Primer Director.

Su Tercer Momento o Período Plenamente Moderno toma cuerpo a partir 1950 (hasta 1958), el cual coincide a su vez con la segunda etapa de construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas (1949-1951), específicamente con los proyectos para la Zona Deportiva; a partir de entonces la obra toda de Villanueva marca un nuevo rumbo donde cada estructura será planteada como obra escultórica; desafío que el arquitecto no abandonó jamás. El tema de la "Síntesis de las Artes Mayores" nuevamente es abordado aquí, pero será más conceptualizado y depurado en su máxima expresión en los proyectos para la tercera etapa de construcción con el Centro Directivo-Cultural, específicamente en la Plaza Cubierta y el Aula Magna (1952-1953). Destacan además de este período las obras: Casa «Caoma» (1951-1952), la Unidad Residencial «El Paraíso» (1952-1954), la Facultad de Arquitectura (1954-1957) de la Ciudad Universitaria de Caracas, la Urbanización «2 de Diciembre» (1955-1957), la Iglesia «La Asunción» (1957) y Casa «Sotavento» (1957-1958).

Si bien el ejercicio plenamente moderno de Villanueva se vio favorecido por el auge económico en Venezuela para aquel momento, junto al compromiso de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958) de materializar su Nuevo Ideal Nacional, primordialmente a través de obras públicas monumentales, injusto seria no hacer mención que el mismo hecho de trabajar "indirectamente" para la autocracia le trajo al arquitecto varias trabas, desde boicots, sabotajes y amenazas durante la construcción de la Ciudad Universitaria, hasta su encasillamiento como "arquitecto del régimen", incluso luego del derrocamiento de éste.

La experiencia que acumula en el área urbanística lo convierte en protagonista del Plan Nacional de Vivienda de 1951, ejecutado por el TABO, proponiendo una serie de intervenciones en el marco de la planificación integral de la vivienda popular, el cual contempló la construcción de 12.185 viviendas en sólo cuatro años. Este mismo año, el Concejo Municipal del Distrito Federal nombra como Presidente de la Comisión de Urbanismo de dicha entidad, a Carlos Raúl Villanueva, para elaborar junto a otros arquitectos la Nueva Ordenanza de Arquitectura y Urbanismo.

Junto con Juan Pedro Posani y Ramón Lozada, funda en 1953, "A: Hombre y Expresión", la primera revista especializada sobre arquitectura en Venezuela. Pero será a finales de esta década y a comienzos de los sesenta, que la actividad de Villanueva como ensayista y conferencista se intensifique cada vez más. Infinidad de charlas y conferencias, ensayos y la edición de los escritos, que contienen sus ideas en lo referente a la arquitectura moderna, será su motivo de mayor interés. Formalmente publicó sólo dos libros: La Caracas de Ayer y de Hoy: Su Arquitectura Colonial y la Reurbanización de El Silencio, en 1950 y luego en 1966, con motivo de la celebración del Cuatricentenario de Caracas (1567-1967), publica una reedición de este primer libro: "Caracas en Tres Tiempos", con algunas ampliaciones e incorporación de textos de Carlos Manuel Möller, Maurice Rotival y Mariano Picón Salas, acerca de la evolución histórica de la ciudad.

No sólo por su descomunal obra creativa, sino también por el compromiso con su labor docente, Carlos Raúl Villanueva es también sinónimo de la Universidad Central de Venezuela. Una vez concluidas sus obras capitales, el Maestro dedicará sus esfuerzos a fortalecer más el área académica y docente. Su agudo sentido del humor, junto a su inexorable prosodia francesa, fue la característica que más resaltó entre sus estudiantes en las cátedras de Urbanismo e Historia, Teoría de la Arquitectura y la Ciudad y como Jefe de uno de los Talleres de Composición.

La segunda ampliación del Museo de Bellas Artes de Caracas (1968-1977), el Pabellón Venezolano en la Exposición Internacional de Montreal (1966-67) y el Museo Jesús Soto (1970-1973), manifiestan de manera drástica la decantación estilística de Villanueva en su Periodo Minimalista o Cuarto y último Momento (1959-1970): Una culminación de su trayectoria en un manifiesto brutalista, reinterpretado a la luz de las tendencias occidentales y de la influencia japonesa de Kenzo Tange. Desarrolla al máximo una visión cubista en la que no existe una perspectiva visible, ni un punto de fuga estable y se centra en la idea de la mega-estructura de Le Corbusier, a partir de la fuerza que imprime el hormigón bruto. En palabras sencillas, es la búsqueda extrema de la simplicidad.

Hacia los últimos años de vida, Villanueva desarrollará una fuerte inclinación hacia las artes plásticas, ya no a través del diseño arquitectónico, sino de sus propias manos; plasmada en sus conocidos ensambles, realizados a partir de la recolección de materiales de desecho, llegando incluso a obtener, en 1966, el Premio de Escultura "Fundación Mendoza" con la obra "Pic-nic", en el V Salón Anual de Escultura, organizado por el Colegio Nacional de Arquitectos de Venezuela. No obstante, esta inclinación se aprecia mejor en su atinada sensibilidad para reconocer, y "afortunadamente recolectar" una de las colecciones privadas de arte moderno más importante en Venezuela, fruto de sus estrechas amistades con los más destacados artistas de la época, primordialmente abstractos: Alejandro Otero, Jesús Soto y Mateo Manaure entre los artistas venezolanos; junto a Alexander Calder, Fernand Léger, Víctor Vasarely y Laszlo Moholy-Nagy, entre muchos otros.

Un gran cúmulo de títulos y reconocimientos también "coleccionó" en vida y después de su muerte, este singular arquitecto: Individuo de número en Academias nacionales y extranjeras, miembro honorario de instituciones internacionales de arquitectura; premios, placas y menciones en innumerables congresos, bienales y eventos. Por todo ello, se le confirió el título "Doctor Honoris Causa" en Arquitectura, por la Universidad Central de Venezuela en 1961, y en 1963 se le otorga el Premio Nacional de Arquitectura, distinción extendida por primera vez por el Gobierno Venezolano. Ambos reconocimientos recaen por su más destacada creación: Ciudad Universitaria de Caracas, de la que comentaría benévolamente en 1973, Leonardo Benevolo:

"... la Ciudad Universitaria de Caracas... es todavía la parte más decorosa de la ciudad. La única donde existe una escala humana aceptable, la justa relación entre edificios y zonas verdes. Hoy en las condiciones más difíciles nadie puede tener ilusiones de obtener los resultados análogos sin enfrentar en forma deliberada la relación entre arquitectura y la política, y por eso la lección de Venezuela tiene valor general, más que todo para nosotros aquí en Europa".

De todos los epítetos ostentados, el de mayor orgullo fue Carlos Raúl Villanueva, el arquitecto, como el mismo llegó a firmar en documentos. De todos los sobrenombres y apodos, tales como Dr. Terremoto, por los obreros de sus construcciones; El Gran Tigre por Jesús Soto; El Viejo o Maestro Villanueva entre sus estudiantes, el conferido por Alexander Calder, El Diablo, será el más pletórico para referirse y abarcar el genio creador de Villanueva. De quien también dijo:

"Estoy sumamente impresionado por una actitud tan valiente en el empleo de nuevas formas y estilos en la arquitectura, particularmente en la Ciudad Universitaria. Imponer la idea de construir e instalar los Platillos Voladores en el Aula Magna debió exigir gran valentía. Lo que hice al proponerlos nada es comparado con tal coraje..." "Ninguno de mis móviles ha hallado un ambiente más extraordinario... o más grandioso... es este el mejor monumento a mi arte"

Un artista de la talla de Fernand Léger también se refirió al Maestro en los siguientes términos: "Desde que Villanueva vino a verme con los planos y bocetos de su Ciudad Universitaria bajo el brazo, tuve el presentimiento de que este proyecto, si llegase a realizarse, constituiría un acontecimiento contemporáneo desde el punto de vista arquitectural. Por eso decidí colaborar creando un mural en mosaico y un vitral en pasta de vidrio". (Correspondencia de Fernand Léger a Villanueva, Febrero de 1954).

Un año antes de su muerte, el 4 de julio de 1974 (Día Nacional del Arquitecto), Carlos Raúl Villanueva recibe uno de los homenajes más importantes de su país: de parte de la Universidad Central de Venezuela, del Banco Obrero y del Colegio Nacional de Arquitectos son develadas dos placas que bautizan a la Plaza Cubierta de la Ciudad Universitaria de Caracas y al Bloque 1 de la Reurbanización de El Silencio con su nombre.

Más allá de su gran legado arquitectónico, de sus profundas huellas como urbanista, de las ricas transformaciones que aportó a las Artes en general y de su incondicionalidad como maestro, la gran herencia que este criollo integral dio, para con su profesión y para con su país, fue haber inscrito la arquitectura venezolana en las páginas de la arquitectura internacional del siglo XX, demostrando magistralmente que es posible la universalidad partiendo desde el profundo homenaje de lo local.

El 16 de agosto, a los setenta y cinco años de edad y víctima del Mal de Parkinson, fallece en Caracas el arquitecto por antonomasia de Venezuela. Sus restos fueron trasladados al Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas para rendírsele un último adiós.

Caracas, octubre de 2000

LRB

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Carlos Raúl Villanueva Astoul's Timeline

1900
May 30, 1900
London, United Kingdom
1933
January 28, 1933
Age 32
Caracas, Venezuela
1975
August 16, 1975
Age 75
Caracas, Venezuela
August 17, 1975
Age 75
Caracas, Cementerio del Este, Venezuela