Miguel Grau Seminario

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Miguel María Grau Seminario, Contralmirante

Birthdate:
Birthplace: Paita, Piura, Perú
Death: Died in Bolivia (hoy Chile)
Immediate Family:

Son of Juan Manuel Grau Berrío, Tte. Cnel. and Maria Luisa Josefa Seminario del Castillo
Husband of Dolores Cavero de Francia Nuñez de Lerguía
Father of Enrique Grau Cavero; Rafael Leopoldo Grau Cabero; Juan Manuel Pedro Blas Oscar Grau Cavero; Ricardo Florencio Grau Cabero; Carlos Pedro Grau Cabero and 4 others

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Last Updated:

About Miguel Grau Seminario

Miguel Grau Seminario (* Paita, Perú, 27 de julio de 1834 - † Punta Angamos, Bolivia, 8 de octubre de 1879) fue un marino peruano, almirante de la Marina de Guerra del Perú y destacado patriota peruano.

Es considerado héroe máximo de la Marina de Guerra del Perú y de la nación peruana.

Era hijo del teniente coronel grancolombiano (más tarde nacionalizado peruano) Juan Manuel Grau y Berrío, natural de Cartagena de Indias, que llegó al Perú formando parte del ejército del Libertador Bolívar, y de María Luisa Seminario y del Castillo, piurana de nacimiento. Antes de entrar a la guerra del Pacífico, logró una curul en el parlamento peruano como representante por Paita - Piura.

El 14 de marzo de 1854, gobernando el Perú el sucesor de Castilla, general José Rufino Echenique, libremente elegido en comicios públicos, Miguel Grau, de 19 años, ingresa en la Marina de militar como guardiamarina.

Miguel Grau, que desde mayo de 1867 sirve en la marina mercante, en un barco británico, es llamado a reincorporarse a la Armada del Perú por el General Pedro Díez-Canseco, que ha vuelto a la Presidencia de la República el 22 de enero de 1868.

El 27 de febrero Grau es nombrado comandante del monitor Huáscar, con el grado de capitán de fragata, cargo que va a retener más de ocho años consecutivos y que sólo dejará en 1876 cuando se incorpora al Congreso como diputado por Paita, para reasumirlo después en 1879 al empezar la Guerra del Pacífico que enfrentó a Bolivia y Perú de un lado y Chile de otro. El buque fue bautizado con ese nombre por designación expresa del General Pezet, que impartió con tal objeto una Orden General el 13 de septiembre de 1865. La referida Orden justifica el nombre así "...nombre que por ser el del último Monarca legítimo que ocupó el trono de los Incas, encierra en sí grandes recuerdos históricos".

Fue estando en el Huáscar, buque de su predilección, que Grau recibe el 25 de julio de 1868 el ascenso a capitán de navío graduado, que le confiere el presidente de la República, el general Pedro Díez-Canseco. Grau sólo tiene 34 años de edad.

Una semana después del ascenso de Grau, el 2 de agosto de 1868, asume la Presidencia de la República, en elecciones libres, el Coronel José Balta, de limpia trayectoria militar y política y una de las figuras más puras y de mayor relieve de la historia peruana. Grau es amigo y gran admirador de Balta desde años atrás. Ambos han peleado en el mismo campo, en defensa de los mismos ideales, en 1865 contra el Tratado Vivanco–Pareja, y luego en la guerra con España. Balta, que aprecia a Grau y conoce sus cualidades, lo confirma en el mando del Huáscar durante los cuatro años de su periodo de gobierno.

El 1 de junio de 1877, Miguel Grau se hace cargo de la Comandancia General de Marina. Grau cumplió con llenar lo más satisfactoriamente y dentro de las posibilidades presupuestales de que dispuso, el muy importante cargo confiado a su capacidad y competencia. Desde un principio se preocupa porque los buques de la Armada se encuentren en las mejores condiciones. Ordena se reparen en la factoría del puerto todas las deficiencias de las naves de guerra y que se limpien sus fondos. Asimismo, trata de proveerlas de pertrechos y de los elementos necesarios para su adecuado armamento y poderío; pero no pudo conseguir lo que con tanta vehemencia anhelaba, que se adquieran acorazados, para equiparar el poderío naval peruano con el chileno.

Además de la preocupación de mantener siempre con todo su poderío a la Escuadra, Grau cumple las funciones administrativas del cargo con eficiencia. En uno de sus oficios al Ministerio de Guerra y Marina, resalta la alta preparación de alumnos y profesores de la Escuela Naval, cosa que contrasta con la falta de modernas y potentes unidades que garantizaran la integridad del territorio peruano ante la eventualidad de un conflicto armado, cosa que Grau vislumbraba cada día como más cercano.

Debiendo Grau incorporarse nuevamente el Parlamento, el 28 de julio de 1878, pone su cargo a disposición del Gobierno, con oficio del 10 de ese mes, nombrándose en su reemplazo al contralmirante Antonio A. de la Haza, al que entrega la Comandancia el 13 de julio. Nuevamente en la Cámara de Diputados, en julio de 1878, Grau formula otras importantes proposiciones en la Comisión de Marina, de la que sigue formando parte. En febrero de 1879, concluida la legislatura, Grau pasa nuevamente a servir en el Ministerio de Guerra y Marina en condición de agregado, pero el cargo lo desempeña 50 días, pues corren vientos de guerra en el sur. El 28 de marzo y en cumplimiento de una resolución del día 24 de ese mes, Grau se hace cargo nuevamente del Huáscar, en reemplazo de su anterior comandante, el capitán de fragata Gregorio Pérez.

Al mes siguiente, la Cámara de Diputados, en sesión del 28 de abril, presidida por Ricardo W. Espinosa, después de leerse y aprobarse el acta de la sesión anterior, toma nota de un oficio de Grau en donde expresa que no puede concurrir a la Cámara por haberse hecho cargo del comando del Huáscar. El 4 de abril de 1879, Chile había declarado la guerra al Perú.

La Guerra del Pacífico (1879–1884) fue un conflicto armado que enfrentó a la República de Chile contra la República Peruana y la República de Bolivia. También se le ha denominado Guerra del Salitre.

Debido a las características del litoral boliviano y del extremo sur peruano, en el que se extiende el desierto de Atacama, y teniendo en cuenta las experiencias de la Guerra de la Independencia y contra la Confederación, Chile conocía que era necesario sortear por mar este territorio para poder trasladar a sus tropas e invadir el territorio peruano. Para ello tendría que lograr el dominio del mar. El Perú, por su parte, también comprendió que esta era la maniobra lógica que adoptaría Chile. De ese modo, ambas naciones dieron inicio a la campaña naval como la primera parte de la guerra.

La escuadra peruana, al mando del capitán de navío Miguel Grau , estaba conformada por el blindado tipo monitor Huáscar, la fragata Independencia, los monitores Manco Cápac y Atahualpa, la corbeta Unión, la cañonera Pilcomayo y los transportes Chalaco, Oroya, Limeña y Talismán. Estos últimos habrían de cumplir una función muy importante durante el conflicto, manteniendo abierta la ruta de abastecimiento peruana con continuos viajes entre el Callao y Panamá, así como a otros puntos del litoral, transportando tropas, pertrechos y municiones, burlando a la poderosa escuadra enemiga.

La escuadra chilena, al mando del contralmirante Juan Williams Rebolledo, estaba compuesta por los blindados Almirante Blanco Encalada y Almirante Cochrane, las corbetas Chacabuco, O'Higgins y Esmeralda y las cañoneras Magallanes y Covadonga, además de varios transportes. El equilibrio de poder era favorable a la marina chilena, dado que sus naves, sobre todo los dos blindados, tenían mejor artillería, mayor velocidad y coraza, en comparación a las naves peruanas.

El planteamiento fue muy claro en ambos lados. La escuadra chilena era superior materialmente a la peruana, no sólo en número sino también en la calidad de sus buques. Debía entonces buscarla y destruirla lo más pronto posible. La escuadra peruana, por su parte, dada su inferioridad en medios, debía prolongar lo más posible su presencia como una amenaza efectiva en el mar, no tanto para la escuadra chilena sino para el tráfico marítimo de ese país, entablando combate únicamente cuando estuviera en superioridad de condiciones o cuando éste fuese inevitable. El tiempo que se ganara en ello sería en provecho de la preparación de las defensas en el sur peruano y la adquisición de nuevas naves y armamento.

La primera acción tuvo lugar apenas siete días después de declarada la guerra, el 12 de abril de 1879, cuando la corbeta Unión y la cañonera Pilcomayo atacaron y persiguieron a la corbeta chilena Magallanes frente a Punta Chipana. Por su parte, la escuadra chilena en el Perú bombardeó Mollendo, Pisagua, Mejillones e Iquique, antes de dirigirse hacia el Callao con el propósito de destruir la escuadra peruana.

Sin embargo, fracasó en este intento debido a que los buques peruanos habían zarpado días antes de su arribo, dirigiéndose a la ciudad peruana de Arica con el director supremo de la guerra, el general Mariano Ignacio Prado.

El 17 de mayo la flota peruana puso rumbo a Arica, donde desembarcó el Presidente Prado para dirigir la guerra desde ese puerto peruano. Casi de inmediato fueron despachados a Iquique el monitor Huáscar y la fragata Independencia, con instrucciones de levantar el bloqueo de ese puerto, sostenido en ese momento por la corbeta chilena Esmeralda, la cañonera Covadonga y el transporte Lamar.

El 21 de mayo de 1879 el monitor Huáscar al mando del capitán de navío Miguel Grau , y la Independencia al mando del capitán de navío Juan Guillermo More Ruiz, ingresaron a la bahía de Iquique y se enfrentaron a los ya mencionados buques de madera chilenos comandados, respectivamente, por Arturo Prat Chacón (Esmeralda) y por Carlos Condell de la Haza (Covadonga). El transporte Lamar izó bandera estadounidense y puso rumbo al sur, siendo seguido por la cañonera Covadonga que fue perseguida por la Independencia. Mientras tanto, el Huáscar en Iquique cañoneaba a la Esmeralda, buque que maniobró para colocarse delante de la población, ante la imposibilidad de doblegar al enemigo, y ya que el combate se extendía con gran número de bajas chilenas, el comandante Grau decidió utilizar el espolón 3 veces. En el segundo ataque al espolón, el comandante chileno Arturo Prat realiza un abordaje frustrado, principalmente, por las algarabía del momento y por las importantes bajas en su tripulación, la Esmeralda tenía varios daños antes del combate. Prat murió en el intento, pues jamás llego a ver a Grau.

Finalmente logra Grau hundir a la nave chilena, cuyos sobrevivientes, fueron rescatados por los marinos peruanos. En este combate murió el teniente primero Jorge Velarde, primer héroe naval peruano de la contienda.

Mientras tanto, la Independencia conducidad por Moore había encallado en Punta Gruesa, al sur de Iquique en el afán de espolonear al buque chileno y tan pronto se percató de esto, el comandante Condell de la Covadonga, volvió sobre sus aguas y ordenó disparar sobre la fragata varada dado que aún mantenía su bandera al tope, indicación que seguía en combate, Condell le disparo seis tiros contra la cubierta poniendo su nave en el angulo muerto de los cañones peruanos al escorarse la "Independencia". Cuando la Covadonga vio acercarse al Huáscar y huyó del lugar, mientras el Huáscar procedía a recoger a los sobrevivientes e incendiar los restos.

Posteriormente Grau, en un gesto de caballerosidad, escribió a Carmela Carvajal, viuda del héroe naval chileno Arturo Prat Chacón, comandante de la Esmeralda, muerto en la cubierta del Huáscar, una carta en la que elogiaba la actuación de su esposo y le enviaba algunas de sus prendas personales, entre ellas su espada. A su vez, en la respuesta a esta carta, la viuda de Prat, agradece tal gesto, asegurando que dada la hidalguía mostrada por Grau al asociarse a su dolor, ella comprende que la muerte de su esposo fue consecuencia de la guerra y que de haber estado en manos del capitán del Huascar, jamás habría tenido lugar.

La incapacidad de los mandos navales chilenos frente a las continuas incursiones del Huáscar fueron motivo de protestas populares, interpelaciones en el congreso y la censura del gabinete ministerial. Todo ello se agudizó con la captura del transporte Rímac, luego de lo cual se produjeron renuncias de ministros y se efectuaron inevitables cambios en las jefaturas del ejército y la escuadra. Los conductores de la guerra, ante la imposibilidad de iniciar la campaña terrestre para invadir el sur peruano, determinaron que el hundimiento del Huáscar era prioritario e indispensable para llevar a cabo sus planes.

Una de las primeras medidas fue el relevo del contralmirante Juan Williams Rebolledo en el mando de la Escuadra chilena por el capitán de navío Galvarino Riveros, quien dispuso que sus buques fueran sometidos a reparaciones de calderas y carena para limpiar sus fondos y prepararse a dar caza al Huáscar. Para dicho propósito, elaboraron un plan para capturarlo, organizando a su escuadra en dos divisiones, la primera, integrada por el Almirante Blanco Encalada, la Covadonga y el Matías Cousiño, y la segunda, compuesta por el Almirante Cochrane, el Loa y la O'Higgins. La idea era tenderle un cerco al Huáscar, en el área comprendida entre Arica y Antofagasta.

Continuando los acontecimientos, Grau recibió órdenes de zarpar con la Unión y el Rímac rumbo al sur, con la finalidad de hostigar los puertos chilenos entre Tocopilla y Coquimbo, en tanto que las dos divisiones chilenas habían partido hacia el norte en búsqueda del Huáscar llegando a Arica en la mañana del 5 de octubre, no hallando allí a su objetivo.

El Huáscar, mientras tanto, luego de dejar al Rímac en Iquique, arribó en compañía de la Unión a la caleta de Sarco. Ahí capturaron a la goleta Coquimbo, para posteriormente llegar al puerto del mismo nombre y proseguir hacia el sur, hasta la caleta de Tongoy, localidad cercana al importante puerto de Valparaíso. Cumplido el objetivo de esta expedición, Grau y sus naves iniciaron su retorno a aguas peruanas.

Mientras los barcos peruanos navegaban hacia el norte de regreso, ignoraban los movimientos de los buques chilenos. Las dos divisiones enemigas avanzaban desde diferentes direcciones, en posición abierta, dispuestas a cercar a su objetivo.

Al amanecer del 8 de octubre de 1879, el Huáscar fue avistado por la primera división chilena, lo que obligó a Grau a virar hacia el suroeste para luego volver al norte, a la máxima velocidad posible tratando de dejar atrás a sus enemigos. Poco después, el Huáscar y la Unión se encontraron con la segunda división chilena frente a Punta Angamos. Al percatarse de que el Huáscar no podría evadir el combate por su escaso andar, la Unión, de mayor andar, a expresa orden del almirante, se abrió paso hacia el norte.

Luego, a las 9:40 horas, siendo inevitable el encuentro, el monitor peruano afianzó su pabellón de combate disparando los cañones de la torre sobre el Almirante Cochrane a mil metros de distancia. Los artilleros del monitor eran británicos, y su puntería no era del todo efectiva. La Covadonga y el Almirante Blanco Encalada en esos momentos se hallaban a una distancia de seis millas con dirección al Huáscar, mientras que la O'Higgins y el Loa se dirigían a cortar el paso a la Unión. El Almirante Cochrane no contestó inicialmente los disparos, sino que acortó distancias gracias a su mayor velocidad, estando a 500 metros, una andanada del Monitor golpeó la banda del acorazado chileno haciéndolo bandearse por unos instantes, pero sin mayor daño y cuando estuvo a 200 m por babor del Huáscar, hizo sus primeros disparos, perforando el blindaje del casco y dañando el sistema de gobierno.

Grau en su torre, presintiendo lo inevitable y agachándose hacia la rejilla del piso, se despidió de Diego Ferré en un fraternal saludo de manos. Mientras tanto, las alzas de los cañones chilenos apuntaban hacia las partes vitales del monitor. Diez minutos después un proyectil proveniente también del Almirante Cochrane impactó en la torre de mando y al estallar hizo volar al contralmirante Miguel Grau y dejó moribundo a su acompañante teniente primero Diego Ferré. Entonces tomó el mando del buque el capitán de corbeta Elías Aguirre, quien continuó el combate con las naves chilenas, hasta que también cayó muerto por un disparo del contendor. Uno tras otro, los oficiales peruanos se fueron sucediendo a cargo de la nave, que recibía una y otra vez los impactos de la artillería chilena, hasta que habiendo recaído el mando en el teniente primero Pedro Gárezon Thomas de solo 28 años de edad, este oficial, viendo que ya no era posible continuar la lucha por las condiciones en las que se hallaba el buque, con sus cañones inutilizados, roto su timón, y con parte de su tripulacion muerta o herida, dio la orden de abrir las válvulas de fondo para inundar al monitor antes de entregarla rendida, orden que fue cumplida por el alférez de fragata Ricardo Herrera de la Lama y de esta forma impedir la captura de la nave peruana.

A las 10:55 el Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada suspendieron el cañoneo y al ver que el Huáscar pronto se iría a pique, enviaron una dotación armada en lanchas para tomarlo. Cuando los marinos chilenos ingresaron a bordo, el Huáscar ya tenía 1,20 m de agua y estaba a punto de hundirse por la popa. Revólver en mano, los oficiales chilenos ordenaron a los maquinistas cerrar las válvulas y posteriormente obligaron a los prisioneros a apagar los fuegos que consumían diversos sectores de la nave. La nave, ya incapacitada para la defensa, habia sufrido el abordaje del enemigo. La lucha había concluido y el Huáscar capturado.

Citando al historiador peruano Jorge Basadre Grohmann:

"Miguel Grau Seminario fue un hombre comprometido con su tiempo, con su país y sus valores. Fue honesto y leal con sus principios, defendió el orden constitucional y fue enemigo de las dictaduras. El héroe de Angamos siempre estuvo en la línea de afirmación de las normas morales y las tradiciones de la república. Honrado en el camarote y en la torre de mando, lo es también en el salón y en el hogar." "Como del carbón sale el diamante, así de la negrura de esta guerra sale Grau. (...) Al estudiar lo que hizo, preciso es recordar con qué elementos trabajó y cabe preguntar qué hubiera sido del Perú con Grau en un barco como el Cochrane o el Blanco Encalada..."


Miguel Grau es recordado en el Perú, en Chile y en Bolivia. Su nombre está presente en calles de Santiago de Chile como reconocimiento a su hidalguía, así como en el Perú donde es primer héroe nacional. Por esta razón, se le conoce como El caballero de los mares, título acuñado por todos los implicados, por sus alturados valores, su coraje y pese a la guerra, la humanidad, temple y gallardía que mostraba ante sus enemigos en alta mar.

En Talcahuano, Chile, se conserva el Monitor Huáscar y en el, la figura de Grau está presente en un sitial de honor en su camarote y sala de oficiales.

La carta que Grau, caballerosamente, envió a la viuda del capitán Prat, fue tallada en un monumento en un parque del centro de Santiago de Chile.En el piso bajo del hemiciclo del Congreso del Perú, ubicado en la parte central de la mesa directiva y frente a todo el hemiciclo se encuentra una réplica del escaño que ocupara en el siglo XIX el Almirante Miguel Grau Seminario quien fuera diputado nacional. Grau, siendo parlamentario, solicitó licencia para servir al Perú en la Guerra con Chile y como falleció en esta el 8 de octubre de 1879 durante el Combate de Angamos, jamás se reintegró al parlamento.

Como una señal de respeto y un homenaje a Miguel Grau, una réplica de su escaño ocupa ese lugar de honor y el nombre de Miguel Grau es el primero que se llama al momento de pasar lista a los congresistas.

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Miguel Grau Seminario's Timeline

1834
July 27, 1834
Piura, Perú
1868
May 24, 1868
Age 33
Callao, Callao, Lima Region, Peru
1871
February 3, 1871
Age 36
Callao, Callao, Lima Region, Peru
1873
March 22, 1873
Age 38
Callao, Callao, Lima Region, Peru
1874
April 30, 1874
Age 39
Callao, Callao, Lima Region, Peru
1876
January 20, 1876
Age 41
Callao, Callao, Lima Region, Peru
1877
January 21, 1877
Age 42
Callao, Callao, Lima Region, Peru
January 21, 1877
Age 42
Callao, Callao, Lima Region, Peru
1879
January 23, 1879
Age 44
Callao, Callao, Lima, Peru
October 8, 1879
Age 45
Bolivia (hoy Chile)