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About Dolores Leal Lobo

Personajes: Dolores Leal Lobo (40) “No sabía quién era Galimberti” Cuando se separó del ex montonero, su primer marido, estudió cocina, se volvió a casar y cumplió el sueño de ser madre. Lágrimas, infidelidad y soledad. Por Mónica Soraci, msoraci@perfil.com.ar. Fotos: Juan Ferrari

El fin de su matrimonio le mostró el camino de su vocación. Sin saber qué hacer con su futuro viajó a Italia, donde descubrió la pasión por la cocina. Convertida en chef, dueña de una empresa de catering, vuelta a casar y con el sueño de la maternidad cumplido, Dolores Leal Lobo se anima a desempolvar los recuerdos de su pasado junto al ex montonero Rodolfo Galimberti. Un tema del que, se sinceró, "preferiría no hablar, por respeto a Enrique", su actual marido, un abogado.

Finalmente acepta la charla, que comienza por otras aristas de su vida, para que pueda relajarse y abrir ese arcón arrumbado en el desván de su memoria.

Noticias: Sos la dueña de "Ladulce", ¿en casa de herrero, cuchillo de palo? Dolores Leal Lobo: Mi heladera es una vergüenza. En mi pequeño comedor diario tengo un freezer y una heladera, en los que pongo las cosas que traigo de los eventos que organizo. Te podés encontrar con un relleno de pollo y curry, un camembert, el yogurt de la beba, un taper con chupetes, otro con orégano fresco... Comemos muchas pastas secas con aceite de oliva. Siempre tenemos hierbas frescas, a mi marido le encanta el jardín y allí cultiva hierbas aromáticas. Pero también soy de tirar una carne con papas al horno. O cortar un tomate, unos brócolis, saltearlos con oliva y servirlos con la pasta. Mínimo esfuerzo, fácil y rápido.

Noticias: ¿Quién cocina en tu casa? Leal Lobo: Depende, a veces cocino yo, otras Enrique. Nos gustan las mismas cosas, como verduritas salteadas con una pasta seca, no tenemos problemas con la comida.

Noticias: Sos una pastelera que ama los asados... Leal Lobo: Cuando uno hace la carrera de cocinero hay distintos puestos en la cocina de restaurant. Yo empecé como ayudante del cocinero de "primi piatti". Y ahí le puse el ojo a la pastelería, pero me encanta la carne. En casa no se hacen asados porque no hay lugar, pero los hago en los eventos. El sábado tuve uno para 80 personas; siempre llevo un asador y yo lo superviso.

Noticias: ¿Descubriste la cocina en un viaje a Europa? Leal Lobo: Cuando estaba casada con mi primer marido ayudaba a una amiga a cocinar. Me di cuenta de que me divertía cocinando y mamá me sugirió que tomara clases con una amiga suya. Empecé, al tiempo que comencé a darme cuenta de que mi matrimonio se terminaba y mi futuro era bastante incierto. No sabía qué, ni tenía idea de cómo, pero mi instinto me decía que de la cocina podía sacar algo. En medio de todo, mi mamá me invita a su casa de Umbría, en el centro de Italia. Necesitaba aprender cocina, ¿pero quién me iba a tomar? Entonces, el marido de mamá fue a un restaurante muy famoso y le comentó al dueño que yo necesitaba hacer una pasantía, el tipo se mató de risa. Y Fabricio le ofreció pagarle. Mi situación era complicada, no tenía muchas opciones.

Noticias: ¿Es cierto que empezaste limpiando pisos y cortando perejil? Leal Lobo: Es lo que hace un pasante. Uno tiene que subir los peldaños y entender quién manda; ahí no importaba la edad ni que mi padrastro pagó. Además de limpiar la cocina, lo único que podía hacer era limpiar el perejil.

Noticias: ¿Qué siente una chica de doble apellido con el trapo de piso en la mano? Leal Lobo: Nunca había agarrado un trapo de piso. A lo mejor es difícil de entender, pero ¿sabés lo que sentí cuando me gané el día con mi laburo? Ahí entendí la dignidad que da el trabajo. Ahora también hay que pasar el trapo al piso. Cuando termina un evento y las chicas están ocupadas en otra tarea, lo paso yo. Estaba orgullosa y feliz, aunque me costó bastante, porque nunca había trabajado. Me temblaba el cuerpo después de doce horas seguidas de darle y darle.

Después de su pasantía en Italia Dolores voló a París para estudiar pastelería con el maestro Gerard Mulot. Empezaba a las 6 de la mañana y se sacaba el delantal a las 5 de la tarde. "Mi trabajo es para gente súper trabajadora, capaz de dormir 3 horas y seguir al otro día otras doce -ejemplifica-. Es muy sacrificado". En esos tres años de estudios viajaba a Buenos Aires para ver a su familia. Ya separada, su abuela le abrió las puertas de su casa y Dolores no dudó, se mudó enseguida. "Necesitaba estar acompañada", reconoce. Para ganarse la vida daba clases de cocina y vendió "un caballito de carrera, era la época de Menem, lo vendí en 10 mil pesos-dólares, mucha plata. Con mi abuela tampoco tenía muchos gastos". Continúa


Noticias: Antes te dedicaste a la cría de caballos... Leal Lobo: Mi hermano Laurencio es criador de caballos cuarto de milla, una raza norteamericana. Y mirando cómo se hacían las cosas en el campo, me di cuenta de que se podía hacer el cuarto de milla de carrera. Es simple: donde hay caballos hay carreras. Empecé a organizarlas, hasta llegamos a correr en el hipódromo de San Isidro, todavía estaba casada.

Noticias: Hablemos de tu primer marido, ¿Leíste "Galimberti", el libro sobre su vida, de Larraquy y Caballero? Leal Lobo: No, no. La parte que habla de él no me interesaba mucho...

Noticias: ¿Y el capítulo dedicado a vos? Leal Lobo: Leí un poco, pero me dio pudor que se hiciera pública una cosa íntima.

Noticias: ¿Por qué le ocultaste a tus padres su verdadera identidad y lo hacías pasar por un tal César Shaffer? Leal Lobo: Porque él estaba en la clandestinidad. Una cosa es el indulto, donde recupera la identidad, y otra, muy distinta, ser un prófugo. Él quería que yo preservara a mi familia.

Noticias: Tu madre se enteró de quien era realmente por una nota en la revista "Somos"... Leal Lobo: No, abrió "La Nación" y vio el aviso de "Somos". Me llamó para putearme, lo llamé a Rodolfo y le dije que él tenía que explicar las cosas. Mi papá estaba horrorizado. Y mi madre siempre respetó mi elección. En mi casa se acepta lo que el otro elige.

Noticias: Muchas lágrimas en esos seis años de matrimonio, ¿no? Leal Lobo: Sí, pero cuando uno se equivoca y tiene que dar marcha atrás... dejás de ser la carmelita descalza que llora por los rincones. Me había equivocado, la pareja no iba para atrás ni para adelante, me había casado con la persona equivocada. Las lágrimas, en realidad, eran puteadas. Me tomó bastante tiempo separarme... Me preguntaba qué hacer y mientras me lo preguntaba, el tiempo seguía pasando. Así como decidí casarme, tendría que haber tomado la decisión de separarme mucho antes.

Noticias: Había noches en que él no iba a dormir... Leal Lobo: Las reglas estaban claras, yo acepté las cosas... Estuve bastante sola, y lo hubiera estado aunque él hubiese estado sentado a mi lado todo el día. Sonaban los teléfonos, aparecía alguien... no teníamos un plan juntos, yo no estaba entre sus planes. Al principio había un plan, que cada día se iba diluyendo, aparecía más gente y yo iba quedando en abstracto.

Noticias: ¿Cuando perdiste las esperanzas de que Galimberti cambiara de vida y fuera un hombre más normal? Leal Lobo: Nunca pensé que iba a cambiar, lo que sí creí es que en esa persona se iba a abrir un espacio para mí, para un proyecto en común. Algo que nos hiciera una pareja. Ese espacio, que era una puerta, nunca se abrió. Conocí una persona que estaba en la clandestinidad...

Noticias: ¿Cómo lo conociste? Leal Lobo: Yo trabajaba en una productora y él fue a hacer un video. Me invitó a salir y cuando empezamos a tener onda me contó su situación. Él estaba en un momento de caos y cambio. Y casarse era tener ese espacio dentro de la vida del otro. Nosotros estuvimos de la mano en todo ese proceso de cambio, había un camino, pero después se vio que no. Ya se veían nubarrones... estaba con un hombre 20 años mayor, con una historia pesada para mí, porque no tenía ni la más pálida idea de quién era Galimberti. Nunca había escuchado su nombre. Cuando me dijo "Soy Galimberti", pensé: mucho gusto.

Noticias: ¿Alguna vez te enteraste de una infidelidad? Leal Lobo: Nuestro matrimonio no funcionaba y te puedo asegurar que si tenía cien amantes o ninguna, no funcionaba igual. Un hombre que siempre fue mujeriego... Y si lo hubiese encontrado con una amante la situación no se hubiera modificado. Un día me dijo: "A mi lado no sos feliz, ¿por qué no buscás algo que te haga sonreír? Fue el moño que faltaba.

Noticias: ¿Aún pensás que el amor es más fuerte que todo? Leal Lobo: Me casé muy enamorada, pero una también se desenamora. Creo que el amor de un hombre te hace... ahora estoy viviendo una situación muy difícil con Enrique, él está haciendo quimioterapia cada 15 días. Pero es ese amor el que nos hace más fuerte y vamos a salir adelante. El amor es lo que te hace sacar fuerzas, sonreír a pesar del cansancio...

Una señora con uniforme trae latas de Coca-Cola y unos sacramentos con pavita y tomate. Dolores está sentada en un cómodo sillón del living de la casa de su madre. Un semipiso donde se respira distinción y buen gusto. Paredes gris plomo que sostienen antiquísimos óleos, algo cuarteados por el paso del tiempo. El mobiliario inglés resalta con exquisitos objetos de plata.

Dolores, la segunda de los cuatro hermanos Leal Lobo, recuerda con nostalgia los fines de semana en Martínez, en la casa de sus abuelos, una suerte "de castillo en chiquito. Nos divertíamos mucho". Los viajes también dejaron su marca: "La familia de papá es de Tucumán y viajábamos seguido a visitarla. Mis padres se separaron cuando yo tenía 11 años y en los veranos íbamos con mamá a Punta del Este y con papá viajábamos a un montón de lugares. Fuimos en auto a Lima, cruzamos el desierto de Atacama, llegamos a Machu Picchu. Dormimos en una especie de cabañita en medio de la selva, en el Amazonas. A la noche nos llevaban en canoa para ver los yacarés. Mi padre pensaba que primero había que conocer la Argentina, después Latinoamérica y Estados Unidos, para después poder entender Europa".

Su mamá volvió a casarse, un año después del divorcio, y el elegido fue nada menos que el príncipe Fabrizio Ruffo, hermano de la reina de Bélgica, que falleció el año pasado. "Fabrizio viene de una familia de la nobleza italiana, donde no hay reyes desde hace muchos años. Pero cuando mamá viaja a Italia le dicen principessa. Fabrizio era abogado, tenía una empresa, un hombre trabajador, muy compañero mío. Un hombre generoso, pero con la generosidad que se demuestra con el tiempo que dedica al otro, no en el dinero.

Noticias: Con tu segundo marido, Enrique, tuviste a Amalia, tu hija de un año y nueve meses, fuiste mamá... Leal Lobo: (interrumpe) De muy grande. Podría haber tenido hijos antes, pero estaba casada con un hombre que no quería ser padre. Ya daba una idea de que ese matrimonio no iba a ningún lado... es verdad hay mujeres que no quieren tener hijos, pero no era mi caso.

Noticias: Imagino que después de esa experiencia, cuando conociste a Enrique le habrás preguntado enseguida si quería tenerlos... Leal Lobo: Enrique fue mi primer novio. Como decimos, los dos dimos vuelta la agenda y empezamos de cero. Cuando nos volvimos a encontrar sabíamos la historia de cada uno; éramos compatibles en los gustos, en lo que queríamos, en lo que esperábamos... decidimos todo rápido: vivir juntos, buscar a Amalia. En ese momento, cada uno encontró lo que necesitaba. Tuve suerte de encontrarlo.

Noticias: ¿Qué sentiste cuando te enteraste de la muerte de Galimberti? Leal Lobo: Alivio y mucha paz.