Eduardo Budge Barnard (1864 - 1959)

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Birthplace: Valparaíso, Chile
Death: Died in Chile
Cause of death: neumonía
Managed by: Luis Enrique Echeverría Domínguez
Last Updated:

About Eduardo Budge Barnard

Eduardo Budge Barnard, n. Valparaíso 09 junio 1864, + 29 noviembre 1959, sepultado en Cementerio N°1 de Valparaíso; estudios en Instituto Alemán de Valparaíso; Instituto Nacional, Santiago; Liceo de Copiapó; Universidad de Chile; Ingeniero de Minas; Ingeniero Civil; Regidor Municipal de Valparaíso 1932-1956; ver biografía; c.c. Rosa Alcalde Brown [h. Manuel Alcalde Velasco y María Mercedes Gregoria Brown de la Barra].

Al cumplirse en junio de 2004 los 140 años del nacimiento de don Eduardo Budge B., el Archivo Histórico de Viña del Mar nos propuso la idea de escribir unas “líneas biográficas” para conmemorar el natalicio de tan destacada figura.


Con profunda gratitud aceptamos dicha invitación, convencidos de que era un momento propicio para rendirle un nuevo homenaje. Eso sí, sabíamos de antemano que esta invitación no iba a ser tarea fácil, tanto por la gran cantidad de datos que todavía no calzan o preguntas que aún nos falta por responder, como por ejemplo, las múltiples facetas en la que destacó nuestro benefactor.


Pese a esto, cada rasgo, noticia e información que, desde hace algún tiempo hasta acá, hemos ido recolectando, así como el paciente encuentro con las joyas de su magna biblioteca, nos han permitido confirmarla ideaque nos encontramos ante un hombre de relieve, uno de esos “notables decimonónicos” del cual, curiosamente, muy poco sabemos.


Eduardo Budge Barnard nació en Valparaíso el 9 de junio de 1864. Era nieto de Robert Forbes Budge (comerciante escocés avecindado a comienzos del siglo XIX en Valparaíso) e hijo de don Juan Diego Francisco Roberto (JDFR) Budge Prats y de doña María Teresa Barnard. Sus primeros estudios los realizó en el Instituto Alemán del puerto. Posteriormente, fue alumno destacado del Instituto Nacional de Santiago. Nos consta esta información por una dedicatoria que recibió de manos de su profesor, David McBurnay, en noviembre de 1877, “por haber rendido el mejor examen de Historia inglesa de su clase”. Tenía entonces 12 años de edad.


De acuerdo a algunas noticias de prensa, sabemos que su última etapa escolar la desempeñó en Copiapó, en el Liceo de esa ciudad. Dicho establecimiento, marcaría la trayectoria cultural del joven Eduardo, pues, poseía enseñanza humanista, estuvo dotado de una gran biblioteca y, durante el último cuarto del siglo XIX, generó una importante Escuela de Minería. Fue el Liceo de Copiapó el que le permitió a don Eduardo ejercer, en 1884, su primera actividad remunerada.


“Santiago, marzo 26 de 1884: Acéptase la renuncia que hace don Guillermo E. Grove, del cargo de Profesor de Inglés, del liceo de Copiapó, i se nombra para que lo desempeñe en el carácter de interino a don Eduardo Budge, propuesto por el rector del establecimiento. Páguese al nombrado el sueldo que le corresponde desde el 20 de diciembre último. Tómese razón i comuníquese”.


Su trayectoria en la Educación Superior se vincula a la Universidad de Chile. Para esclarecerla, hemos debido recurrir a los boletines de esa casa de estudios. Una anécdota: en una sesión universitaria de 1883, se había acogido la solicitud que hiciera un médico-cirujano, don Roberto F. Budge Barnard, en favor de su hermano (Eduardo). Dice el acta: “Para que se declare suficientemente comprobado el examen de jeografía física que éste dice haber rendido en el Colejio Ignacio de Reyes, pero cuya partida no aparece en la actas. Para resolver, se mandaron practicar ciertas delijencias”.


Otra sesión, de junio de 1883, señala: “De una solicitud de don Eduardo Budge Barnard, para que, por las razones que espone i los documentos que acompaña, se le permita rendir en Copiapó el examen general exigido a los que deseen incorporarse en el curso superior de matemáticas. Estando declarado por decreto supremo que este examen es equivalente al grado de bachiller en matemáticas, se desechó la solicitud por unanimidad”.


El mismo Eduardo Budge advierte con su puño y letra otra de estas sesiones, dada la relevancia que tuvo para él: “Leida i probada el acta de sesión de 18 del que rije…el señor rector (Jorje Huneeus) confirió el grado de… bachiller en matemáticas a don Eduardo Budge Barnard, al cual se le entregó el correspondiente diploma”.


Como se aprecia, los textos citados nos hablan de vicisitudes y logros que acumula a los 20 años. De acuerdo a notas de prensa posteriores que hemos consultado, entre 1887 y 1891, don Eduardo habría obtenido los títulos de Ingeniero en Minas e Ingeniero Civil de la Universidad de Chile, respectivamente. Si bien, no hemos logrado precisar esta información, por otras fuentes sabemos que don Eduardo ya se desempeña como tal.


1887 es el año que ingresa como voluntario al Cuerpo de Bomberos de Valparaíso y luego se incorpora a los FF.CC. del Estado como Ingeniero de la Dirección. Dos años más tarde, le correspondió realizar un estudio del FFCC de circunvalación de Santiago. La Guerra civil del ’91 lo encontró como Ingeniero Jefe de los FFCC, a cargo de la sección Talca – San Rosendo. En una entrevista posterior, comentaba que, continuamente debía vigilar los puentes de las continuas dinamitadas de que eran objeto.


A la edad de 28 años, contrajo matrimonio con doña Rosa Alcalde, con quien tuvo 9 hijos: Rosa, María Teresa , Mercedes, Isabel, Inés, Ernesto , Guillermo , Eduardo y Juan. Para el cambio de siglo, el Ingeniero Budge y su familia se radican en la ciudad puerto. Como funcionario de la empresa estatal ferroviaria, le correspondió vivir en las casas de la antigua Estación Bellavista. Desde aquella residencia, fueron capturadas bellísimas vistas de la bahía y del borde costero que nos legó en su colección fotográfica (1904).


Cuenta en una de sus entrevistas que, tras el terremoto de agosto de 1906, la casa quedó semidestruida, por lo que se vio obligado a dormir con sus hijos en un carro mortuorio traído desde San Felipe . Al margen de esta anécdota, el gobierno llamó al Ingeniero Enrique Budge Prats a participar de los trabajos de reconstrucción de la ciudad, tarea que requería de un experimentado ingeniero. Junto a su tío, y como en otras ocasiones, a don Eduardo le cupo desarrollar una importante labor.


Para 1907, diversos “papeles, invitaciones y correspondencia” lo señalan como el nuevo Ingeniero Jefe de Vía y Jefe de la Primera Sección de los FFCC (Bellavista-Barón). Algunos medios de prensa fijan su retiro de FFCC del Estado en 1914. Como veremos a continuación, fecha tan discutible como probable.


Hacia 1912, don Eduardo se encontraba en plena Estación Barón, cuando el autocarril que lo transportaba colisionó con un carretón. Su hermano Roberto, médico cirujano, le prestó los primeros auxilios. Sin embargo, el accidente le causó una secuela permanente en su pierna. Pese a esta desgracia, 1912 fue doblemente importante en la vida de nuestro benefactor. Ese año, ejerce la representatividad y jefatura, en Chile, de S. Pearson & Son limited, empresa que ha iniciado los trabajos de construcción del Puerto de Valparaíso. Años después, él mismo recordaría: “fue el trabajo de ingeniería más grande que me tocó realizar”.



Como dijimos, aún falta por precisar muchas otras fechas y demás detalles que posee cada uno de sus emblemáticos proyectos de ingeniería y aportes al país. No obstante, no podemos dejar de mencionar los más relevantes. Por citar algunos: el trazado y construcción de la doble vía férrea, entre Yungay y Mapocho; el rol que le cupo en las obras del Muelle del Carbón; la culminación del Camino Cintura, en Valparaíso, durante su primer período de regidor; la reconstrucción de los muelles de Chañaral y Huasco; el estudio y trazado del FFCC de Salado a Pueblo Hundido (al interior de Chañaral) y otros trabajos que desarrolló en el Norte, en los años del auge salitrero; camino de Ocoa - Llay Llay y la construcción de la doble vía El Salto–Paso Hondo. Todo indica que hacia 1921, ya participaba de las sesiones de la Junta del Camino Plano (actual Av. España) que uniría los cerros Barón (Valparaíso) y Recreo (Viña del Mar). Don Eduardo, a quien le correspondió el trazado y la construcción de esta gran obra de ingeniería, comentaba años después:



“A propósito de esto, voy a citar un caso: la construcción del camino plano fue un ideal de Valparaíso. No podía construirse debido a que FFCC constituían un gran tropiezo... En esa época yo era el ingeniero jefe de los FFCC, pero me daba a la razón de la importancia del nuevo camino. Un día, José María Cabezón (intendente) invitó a Domingo Toro Herrera (ministro OOPP) a una reunión. E. B. representaba a la parte opositora al proyecto, pero sugirió al Ministro que le enviara a él mismo un telegrama. Este decía: Ingeniero Budge, proceda a hacer el camino en la forma convenida. En la obra trabajamos tres personas: Aurelio Díaz Morgado, Vicente Collovich y yo” .


Por esos años, ya se ha convertido en el importante hombre de público que ahora sabemos que fue. Necesario será destacar que, en algún momento de su vida, fue miembro del directorio de la Fabrica Cemento El Melón (noviembre 1921); Presidente, Tesorero y Socio honorario de la Liga Marítima de Chile; Presidente de la Sociedad Protectora de la Infancia; miembro de la Sociedad de Fomento Fabril; socio honorario y con asistencia "cien por ciento" de las reuniones almuerzo semanales del Rotary Club de Valparaíso; miembro del Automóvil Club de Chile (septiembre de 1934) y, por supuesto, dilatada trayectoria como voluntario del Cuerpo de Bomberos.


Al respecto, baste recordar que pertenecía, como su padre y sus tíos, a la Primera Compañía de Bomberos de Valparaíso, la "bomba americana", desde marzo de 1887; participó activamente en la tragedia del Pasaje Ross, en mayo de 1914. Ya en 1921 figura como 3er Comandante del Cuerpo de Bomberos. En 1923 es el 2º Comandante del Cuerpo de Bomberos. En noviembre de 1926 es nombrado Miembro Honorario de su compañía; llegando a convertirse en Vice superintendente y miembro honorario del Directorio General del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso (1946). Fue distinguido con el premio a los 70 años de servicio, convirtiéndose en uno de los voluntarios más antiguos de la ciudad (72 años).


Otra faceta importante que ocupó en nuestra ciudad, fue la de Regidor Municipal, servicio que comenzó a ejercer de 1932 hasta 1956. Fueran correligionarios o no en el Partido Conservador Unido, sus pares le reconocieron su talento y protagonismo, especialmente cuando sesionaba en la Comisión de Obras, de la cual él fue el más dotado y activo miembro. Al cumplir 90 años de edad, sus compañeros le hicieron entrega del titulo de regidor honorario de la ciudad, único ciudadano que ostentaba tal reconocimiento. Santiago Díaz Buzeta, alcalde de ese entonces, dijo a la prensa: la trayectoria luminosa e impecable de la vida de don Eduardo Budge Barnard habría enorgullecido a los romanos.



“Asistieron al acto Luis Garín, intendente; Rafael Lira, obispo; Leopoldo Fontaine, Jefe 1era Zona Naval; Carlos David Finlay, superintendente del Cuerpo de Bomberos; Carlos Moraga, Secretario Municipal…Siempre se ha distinguido por su espíritu cívico…a la edad en que hablar de descanso parece algo ineludible, el ilustre ciudadano dedica todas las potencias de su espíritu y de su intelecto privilegiado a hacer el bien… Noventa años de incansable actividad, siempre respetuoso de los demás, firme y sereno en sus convicciones, franco y ponderado en sus juicios, consecuente con su ideario político y religioso, sin acusar una sola claudicación, señala la trayectoria luminosa e impecable de su vida. Pedro León Torrealba, Subsecretario general de la Unión de Obreros Municipales, se sumó al homenaje: ilustre ciudadano que jamás se ha negado a ponerse al servicio de los obreros cuando éstos han acudido al él en demanda de ayuda para solucionar sus problemas" .


Por lo que nos consta de varios de sus papeles, resulta admirable que además, tuviera tantas otras aficiones y ocupaciones. Era accionista del Banco hipotecario de Chile; uno de los cien miembros de la Sociedad Bibliográfica de Chile; socio perpetuo del Instituto de Ingenieros de Chile; miembro de la Sociedad chilena de la Historia y Geografía; miembro de la Sociedad Filatélica y Numismática de Chile; socio y miembro honorario del Círculo Filatélico “Diego Portales”; miembro de la Sociedad de Matemáticas; miembro perpetuo de The American Society of Civil Engeneers, de Nueva York; miembro de la Royal Society Arts Manufactures y de la Hakluyt Society, de Londres; miembro de la Academia Musical de los SS.CC. (octubre de 1948); miembro honorario de la Facultad de Matemáticas de la UCV y miembro del Consejo Administrativo de esta misma casa de estudios, desde su fundación hasta el último año de su vida.


Sin duda, tomaría más tiempo, intentar resumir toda su trayectoria al servicio de la ciudad. Quienes le conocieron destacan su activa participación en organismos de beneficencia y en los asuntos de la Iglesia y la Diócesis, como una de sus facetas más importantes. No olvidemos que este ilustre servidor público fue también Sub director del Hospital Salvador; Director ad honores de los Cementerios Nº 1 y 2; Administrador ad honorem de la "Gota de Leche"; miembro y medallero de la Asociación de Caballeros de los SS.CC., institución que por años acompaña las fiestas religiosas de la ciudad y encabeza las procesiones solemnes junto al Santísimo Sacramento (julio 1917). Con admirable celo y dedicación, desarrolló sus labores como Sindico de las Monjas Carmelitas Descalzas, hoy desaparecidas del Cº Larraín.


Fue también Presidente de la Sociedad de Dolores porteña (fundada por doña Juana Ross de Edwards); Presidente del Hogar Arturo Prat; socio de la Sociedad de San Vicente de Paul de Valparaíso (julio de 1924); miembro de la Sociedad Católica Protectora de Estudiantes; miembro del Consejo Diocesano de Instrucción Primaria (septiembre de 1929), entre otras responsabilidades.


De su amistad con Monseñor Rafael Lira Infante constan varias fotografías que poseemos y una invitación que le hizo el Obispo para asistir al almuerzo, ofrecido en honor de la visita del Nuncio Apostólico a la ciudad (8 de octubre de 1942). Por último, sabemos por la prensa, que poseía una capilla en su casa. Una fe puesta a toda prueba. Cuando el diario La Unión de Valparaíso visitó su casa para entrevistarle, no dudo en compartir la que, en sus palabras, era la filosofía de toda su existencia:


"Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa; Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; Quien a Dios tiene, nada le falta: Sólo Dios basta" (Santa Teresa de Jesús).


Eduardo Budge y familia, en los años que siguieron al terremoto, mudaron su domicilio a una antigua casona de calle Salvador Donoso, esquina Bellavista, residencia que ocupó hasta sus últimos días. Quienes la visitaron, llaman la atención sobre algunos aspectos:


“(Poseía) un amplio hall...arriba una claraboya deja pasar la luz anterior… Numerosas vitrinas exhiben objetos antiguos: armas, obras de arte, reliquias. Destaca la condecoración que el gobierno boliviano le dio al diplomático chileno don Ventura Lavalle… Abundan los libros por todas partes...y folletos, recortes, cuadros y valiosos documentos” .


Éste es otro aspecto fundamental para completar la imagen que se tenga de este “distinguido porteño”: sus inquietudes culturales. Casi la totalidad de lo que era su biblioteca personal, el mobiliario y las valiosas colecciones que la integraron, se conservan en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en una sala especialmente equipada que lleva su nombre. Quienes la conocen podrán comprobar esa otra dimensión de Eduardo Budge: su afición por las más diversas disciplinas y áreas del saber, su curiosidad intelectual, su correspondencia con diversas personalidades del mundo de las letras y, principalmente, su pasión por los libros. ¡Qué duda cabe!, Eduardo Budge Barnard fue, también, un eximio bibliófilo y paciente coleccionista.


El Padre jesuita Jorge González Förster, ex Rector de la UCV y amigo personal, sintetiza con una elocuencia admirable diversos aspectos de la vida y personalidad de nuestro biografiado:



“Entrar a la intimidad de D. Eduardo fue para mí contemplar con ojos atónitos un mundo de maravillas insospechado, palpar el temple de un espíritu de selección, sentir la presencia viva de una vieja raza, su tesón, su empuje, su fe. La añosa casa de la calle Salvador Donoso, en el corazón de Valparaíso, sencilla, austera y grande, formó el marco apropiado para la actividad de un hombre que, durante medio siglo se identifica con la vida de Valparaíso… Yo me imagino a ese viejo descendiente de navegantes nórdicos, sumergido en su sillón o inclinado sobre su mesa, brillándole sus ojos vivísimos, recorriendo páginas y consultando mapas, con las velas de la fantasía hinchada por el viento de la aventura y salpicadas con la satisfacción del triunfo… Ediciones maravillosas de culturas orientales, preciosos incunables, inencontrables colecciones de historia, de arte, de literatura, iban acumulándose en las diversas salas de su casa, junto con variados y extraños conjunto de armas de diversas naciones y épocas; colecciones de monedas y de sellos; objetos de plata…porcelanas, cuadros… Y ese humanista, que en el interior de su hogar, avaro de su tiempo, ávido de saber, se alejaba de una vida que pudo ser fastuosa y vana, se volcaba hacia fuera, dispuesto a colaborar como simple obrero de cualquier causa noble, donde hicieran falta trabajo y sacrificio… Cristiano chapado a la antigua, no vacilaba en proclamar su fe, delante de quien fuera, con sus palabras y con sus obras. Inclinado ya por los años, pero siempre enérgico, era de los primeros en acudir cada año a la Procesión del Santísimo, para llevar el palio por las calles en la fiesta del Corpus Christi… Comprendió desde el primer momento, lo que una Universidad Católica podría significar para Valparaíso. Con ella colaboró, desde la Fundación, durante treinta años, asiduo y desinteresado, como miembro del Consejo Superior. Presintiendo su partida, quiso seguir presente en la obra cultural de la Universidad: en su testamento, le dejó su valiosa biblioteca”.


En la entrevista que don Eduardo otorgó en junio de 1959, dijo al periodista que se encontraba muy bien: “Las piernas...es lo único que me falla”.


Sus últimos días los pasó en Santiago, en la residencia de uno de sus hijos. Se encontraba enfermo luego de haber sido sometido a una delicada intervención quirúrgica. Víctima de una neumonía, falleció el 29 de noviembre, a los 95 años de edad. Sus restos, tuvieron que ser conducidos desde la Capital hasta la Catedral de Valparaíso. El recién designado Obispo de la diócesis, Monseñor Raúl Silva Henríquez, presidió las distintas ceremonias con que se despidió al ilustre benemérito.


A la misa en la Catedral, le siguió un homenaje en el Salón de Honor de la Municipalidad. Luego, las distintas organizaciones y agrupaciones le hicieron una despedida pública en la Plaza Sotomayor, en la que intervinieron un gran número de oradores. Uno de ellos, Augusto Pumarino Fuentes, compañero de labores en el Municipio, destacó los rasgos de don Eduardo en los siguientes términos: “La distinción que emanaba…su personalidad recia y sin dobleces, su afán por servir, su espíritu de justicia, su capacidad de trabajo y laboriosidad admirable, su conocimiento de la ciudad… Puntual al llegar a las sesiones, incansable sostenedor de terminar los largos trazos del camino cintura… Sensible al dolor humano… Tomaba la iniciativa, estudiaba los problemas, proponías soluciones y actuaba con firmeza, de acuerdo a sus convicciones”.


Sus restos, fueron conducidos al Cementerio Nº 1 de la ciudad. En un gesto que hoy sorprendería a cualquiera, el Municipio declaró tres días de duelo y ofreció coronas de caridad en memoria de Eduardo Budge, entregando dos subvenciones: una a la Gota de Leche y otra al Centro de Obreros de Instrucción. Del mismo modo, los Rotarios de Valparaíso enviaron una corona de caridad, en su nombre, a la Sociedad Protectora de la Infancia.

Finalmente, quisiera compartir con el lector unas frases que don Eduardo dijo hace 50 años atrás, a raíz de un reconocimiento que recibió. Dichas frases, tienen hoy un sentido especial:



“Hoy día ya me puedo levantar orgulloso, y siento mi corazón impresionado por este reconocimiento. Es el reconocimiento de lo que he hecho. La justicia llega, aunque sea tarde... Para mí, este momento en mi larga vida representa una gratitud inmensa de parte de ustedes, y viene a llenar mi corazón con una idea que yo siempre he tenido: que en la vida los servicios prestados siempre se agradecen, tarde o temprano”. Eduardo Budge B. Valparaíso, 1954.



      
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Eduardo Budge Barnard's Timeline

1864
June 9, 1864
Chile
1898
October 16, 1898
Age 34
Santiago, Santiago Metropolitan Region, Chile
1902
October 15, 1902
Age 38
Chile
1910
February 16, 1910
Age 45
1912
1912
Age 47
1959
November 29, 1959
Age 95
Chile
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