Ana Petit Marfan (1894 - 1983)

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Birthplace: Santiago, Santiago Metropolitan Region, Chile
Death: Died in Santiago, Santiago Metropolitan Region, Chile
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About Ana Petit Marfan

Pintora chilena. Nació en Santiago el 3 de marzo de 1894 y murió en la misma ciudad el 9 de diciembre de 1983.

Hija de un médico de origen francés, manifestó tempranamente su inclinación por la pintura. A través de su amiga, la artista Marta Villanueva conoció a Juan Francisco González y se transformó en su alumna más destacada y predilecta en la Escuela de Bellas Artes.

Muy joven viajó a perfeccionarse a Europa, donde permaneció en París de 1920 a 1921.

Asistió al taller del escultor Emile Antoine Bourdelle, discípulo de Rodin y uno de los maestros renovadores de la escultura francesa de principios de siglo, quien impresionado por el talento de su alumna esculpió su cabeza que tituló “La chiliene”.

Durante su permanencia en Chile integró el Grupo Montparnasse en 1923 junto a Luis Vargas Rosas, José Perotti y los hermanos Julio y Manuel Ortiz de Zárate.

En 1925 volvió a Europa y se casó con Luis Vargas Rosas, fundador del Grupo Montparnasse. Asistió a talleres de croquis, dibujo y pintura. Se integró al ambiente artístico parisino, en medio de la efervescencia de las vanguardias.

Allí conoció a artistas como Picasso, Braque, Hayter, Miró, Leger, Juan Gris, Le Corbusier, Calder y otros.

Radicada en París, donde permaneció durante más de quince años, trabajó en el Hospital Rouselle para enfermos mentales y se dedicó a la pintura junto a su esposo.

Regresó a Chile en 1941, al estallar la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, marcada por el recuerdo de los años vividos en Francia, experimentó un gran desarraigo que frenó su labor artística y creativa.

Solo en 1963 pudo realizar una última y corta visita a su segunda patria.


Trayectoria

Los temas preferidos de la artista fueron la figura humana, especialmente desnudos y retratos, aunque también realizó naturalezas muertas.

Las obras que realizó en su primer viaje a Europa dieron cuenta de una artista madura que abandonó la cálida pintura de su maestro Juan Francisco González para ir en busca de un camino propio en el que demostró una atormentada inquietud por lo humano en figuras y desnudos.

Dibujos que siguieron la potente sugestión y el primitivismo del arte negro, que en esa época influyó a los grandes artistas europeos.

En sus obras dejó al descubierto una profunda emotividad, un intenso dramatismo y fuerza expresiva, fundamentalmente en los desnudos monumentales que desdeñaron el modelado, en un deseo por valorar lo estrictamente plástico.

No dejó lugar a concesiones placenteras, no importándole introducir la tosquedad en rostros y cuerpos con el fin de transmitir los sentimientos profundos que escondían sus personajes.

La pintura de Petit se rigió por una decidida voluntad sintética, que prescindió de pormenores y rasgos accesorios o complacientes y se entregó a la pincelada amplia y segura.

“Desnudos”, es la obra donde la artista alcanzó una de las cumbres de su recio y dramático expresionismo, con formas soberbias que recuerdan las creaciones del arte africano.

De similares características fue “Desnudo de Irene”. Entre sus retratos destacaron el de “Eulalia Ouga”, el de “Inés Puyó”, “Retrato azul” y “La modelo Irene”. Todos ellos de un tono audaz, con poses altivas y una expresividad lejana y ensimismada.


Aportes

Henriette Petit se transformó en una de las figuras femeninas más importantes de la vanguardia artística local durante su desarrollo artístico en el Grupo Montparnasse e integró una promoción de destacadas pintoras, en su mayoría alumnas de Juan Francisco González.

Entre ellas sobresalieron Ana Cortés, Inés Puyó, Marta Villanueva, María Tupper y Graciela Aranis.

Dentro del grupo artístico al cual perteneció, fue ella la más abierta a los cambios, la más optimista y dispuesta a la lucha por sus ideales, defendiendo las auténticas innovaciones.

El carácter expresionista de su pintura la ubicó como una de las primeras artistas chilenas en abrir camino hacia una orientación estética vital que indagó la vida psíquica para revelar los sentimientos humanos en toda su profundidad. Luis Oyarzún dio un certero juicio sobre ella como artista pionera de la vanguardia: “Tal como es, independiente de tiempos y números, la pintura de Henriette Petit marca una de las mayores alturas de nuestras artes plásticas de este siglo. Tan poderosa mirada fijó sus límites en señales inconfundibles de trazos tan fuertes como misteriosos, para hacer al mismo tiempo soñar con la realidad y tocar la carnadura de lo imaginario”.


Investigación

Después de su primer viaje a Europa, Henriette Petit, Luis Vargas, José Perotti y Julio Ortíz de Zárate, realizan una Exposición en el local de la Casa de remates Rivas y Calvo, que fue planteada como un desafío a las normas pictóricas establecidas. Nació de este modo en 1923 el grupo Montparnasse, cuyo nombre lo motivó el recuerdo y la nostalgia del barrio parisiense del mismo nombre.

Los fundadores plantearon, por primera vez en Chile, los postulados de Cézanne. Pusieron en práctica la idea de que la inteligencia es la colaboradora de la sensación, frenando cualquier desborde sensorial. Trabajar sobre el motivo significaba buscar un mundo estable, de netas estructuras, que permitía eludir la fugacidad del mundo fenoménico.

Henriette Petit asimila estos principios pero a su manera, pues la influencia de Cézane se afirmó en ella más como un criterio que como un seguimiento a pies juntillas de la realización del francés.

La pintora va a los conceptos, a las estructuras antes que al detalle, y no imita pasivamente al revolucionario maestro. Busca la unidad visual mediante el ritmo y las relaciones entre las partes. Sus figuras femeninas están perfectamente interrelacionadas; omite lo accesorio y reduce abruptamente la paleta, de la cual emergen los sienas y el negro fuertemente empastados, que imprimen a los cuerpos una presencia densa, de maciza estructura. Sus obras más famosas son los monumentales desnudos femeninos, representaciones de toscas y fuertes mujeres, cuadros sin igual en la historia de la pintura nacional.

En esos trabajos percibimos trazos decididos, categóricas distorsiones de formas, un dibujo valiente y enérgicos golpes de pincel; lo negro marca bordes, lo blanco proporciona crudas luces, los duros pómulos conviven en un rostro de ojos vacíos.

Sus personajes suelen ser mujeres pasadas de peso, desparramadas y autocontenidas a la vez. La línea del pincel contornea la figura y organiza las formas internas: contener las figuras en un trazo negro hace que éste funcione como el andamio de las formas.

Henriette Petit trabajó la imagen de la mujer desde un punto de vista no ornamental. Sus mujeres no responden a frívolos clichés, pues sus cuerpos, así como las expresiones de sus rostros, tienen que ver con telúricas emociones ligadas a la vida, al despojo, la ausencia y a la no-exhibición.

Son desnudos que se muestran a sí mismos sin querer, degradados en su condición física, a la vez que exaltados en esa misma decadencia.



      
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Хронология Henriette Petit

1894
March 3, 1894
Santiago, Santiago Metropolitan Region, Chile
1983
December 9, 1983
Age 89
Santiago, Santiago Metropolitan Region, Chile
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