| Nicknames: | "Pile" |
| Birthdate: | |
| Birthplace: | La Plata, Argentina, La Plata, Buenos Aires, Argentina |
| Death: | Died in Santos Lugares, Arg, Buenos Aires, Argentina |
| Cause of death: | El día de Iom Kippur |
| Managed by: | Yishai Steckler |
| Last Updated: | |
Matilde Kusminsky Richter nació en 1918. De familia judía. Hizo sus estudios en la Universidad de la Plata y conoció a Ernesto Sabato, en 1933 en casa de Hilda Schiller, hija del geólogo Walter Schiller, en donde Sabato daba un curso sobre marxismo. Matilde cursaba ingeniería y era amiga de Hilda.
Ernesto dice que fue un caso de amor a primera vista. Matilde lo recuerda así:
"Fue todo bastante complejo. Se combinaron muchas cosas. Era un momento de cambios cruciales en mi vida, un momento en el que se mezclaba el amor que despertaba en mí un ser tan personal, de una inteligencia que me había encandilado y que al mismo tiempo me conmovía por su apasionada sensibilidad y las ansias de remediar males ancestrales."
(Matilde K. Richter en: Julia Constenla, "Sabato, el hombre").
Murió Matilde Sabato
Fue esposa del escritor durante más de 60 años Era poeta y cuentista Sabato decía que sin Matilde no sería lo que es Ella tenía 17 años cuando lo conoció
Matilde Marta Kusminsky Richter, esposa del escritor Ernesto Sabato, murió ayer luego de una prolongada enfermedad. Matilde, de 82 años, quien acompañó a Sabato (87) durante toda su carrera, era ella misma poeta y cuentista.Allegados al matrimonio dijeron que Sabato estaba profundamente triste y que se encerró varias horas con su dolor en su casa de la localidad bonaerense de Santos Lugares.La relación entre Sabato y su esposa fue siempre muy intensa, al punto que el escritor dijo repetidas veces que, sin Matilde, nunca hubiera podido ser quien es.Matilde y Ernesto Sabato tuvieron dos hijos, Jorge y Mario, y seis nietos. Jorge, que se desempeñó como vicecanciller y ministro de Educación durante el gobierno de Raúl Alfonsín, murió en un accidente, en 1995. Mario es cineasta.Matilde estudiaba en el Liceo, en La Plata, cuando conoció a Sabato, que era estudiante de Física. Se casaron en los años 30 y ella compartió la complicada ruptura del novelista con el mundo de la ciencia, sus conflictos con el comunismo, en el que militaba, y su retiro a un rancho en las cercanías de Carlos Paz, en Córdoba.Según Sabato, Matilde, que habló contadas veces con la prensa, le salvó algunos manuscritos del fuego. A medida que llegaba la celebridad para él, con El túnel y Sobre héroes y tumbas, Matilde asumía expresamente su papel de protectora del hombre público, presidente de la comisión que investigó en 1983 la desaparición de personas durante la dictadura y Premio Cervantes.Sin embargo, Matilde seguía escribiendo, poco, pero intenso. En 1993 se conocieron un libro de poemas -Cenizas y plegarias- y otro de relatos, El conjuro, pudorosos, de lenguaje escueto, atravesados por la misma preocupación por la existencia humana, y firmados por Matilde Sabato. El conjuro estaba dedicado A mis hijos y a los queridos amigos que me incitaron a publicar, y el libro de poemas A Ernesto.Los poemas hablaban del paso del tiempo, de lo que se deshace y del espacio que queda para el canto del amor. Los relatos parecen contados desde el lado oscuro de la vida, desde los sueños.Desde hace unos años, Matilde sufría de arterioesclerosis y el deterioro de su salud fue muy penoso.Sabato llegó ayer a las 20.30 a la sala de velatorios de Acevedo 1120, donde en los primeros minutos reinaba un clima acongojado y muy íntimo. Enseguida llegó la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, con flores en la mano, y, un poco más tarde, el actor y director cinematográfico Sergio Renán. Pasadas las 21, llegó el ex presidente Raúl Alfonsín, para darle un abrazo a Ernesto que ha perdido a su gran compañera.Ruiz Guiñazú dijo que recordaría siempre a Matilde como aquella chica de 17 años que escapó de su casa por amor y que, como una última imagen de lo que fue, la vería reposando con un ramo de flores entre las manos, las flores que ella cultivaba en su casa de Santos Lugares.También acompañaron a Sabato la diputada Graciela Fernández Meijide y la dirigente de CTERA Marta Maffei.Los restos de Matilde Kusminsky serán sepultados en el cementerio Jardín de Paz, hoy, a las 10.30.
En 1936 se casa con Ernesto, con autorización de un juez de menores.
En 1938 nace Jorge Federico, su primer hijo. Este mismo año viaja con su esposo a París. Al año siguiente regresa con s hijo a La Plata y viven en la casa de su suegra.
En 1945 nacé Mario, su segundo hijo.
El 21 de Diciembre de 1990, en su casa de Santos Lugares, Ernesto y Matilde se casaron por iglesia. Oficiaron esta "ceremonia secreta", Monseñor Justo Laguna y Monseñor Jorge Casaretto.
En 1992, respondiendo al pedido de su familia y amigos Matilde de Sabato, publica "Cenizas y plegarias", poemas y "El conjuro", relatos, en Torres Agüero Editor.
El 30 de Septiembre de 1998 muere en Buenos Aires.
"Reposaré ante la mirada de los otros,
en un cajón de madera.
Una cruz
desdeñada por mis antepasados,
me amparará.
Pero, en el supremo instante,
¿cómo será mi voz:
un resignado murmullo,
o un aullido?
Dios,
¡haz que mantenga altiva y serena mi alma
en su frágil territorio!"
Matilde Kusminsky Richter, "Cenizas y plegarias"
Un hombre, una mujer,
un amor fragmentado
y el dolor,
habitando los silencios.
Matilde Kusminsky Richter, "Cenizas y plegarias"
Es dificil vivir
en este estar solo no estándolo:
el dolor de los demás nos acompaña.
Y cuando por el amor o la amistad,
la vida es un milagro compartido,
el ajeno dolor
echa sombras en el corazón.
Entonces,
nada importa:
ni lo ya padecido,
ni el desgarramiento de ignorar
el día de la propia muerte.
Sólo cuentan
los gritos en los ojos de los otros.
Matilde Kusminsky Richter, "Cenizas y plegarias"
Llegará el día y habrá que aceptarlo.
y aunque el corazón se acurruque en el pecho,
como un pájaro enfermo,
habrá que aceptarlo.
Sólo falta saber quién de los dos
quedará sin oír la respiración del otro,
huérfano del lenguaje difrado
de la otra mirada.
Quién de los dos
quedará en el vacío de las sombras,
sin el latente custodio de su cuerpo.
Quién sufrira la alejada presencia
llenando el vacío de los cuartos.
Matilde Kusminsky Richter, "Cenizas y plegarias"
El Conjuro
A las mujeres que estaban conmigo, el chileno, con su capa española y sus movimienntos felinos, les pareció muy atrayente. Yo advertí enseguida que era un poderoso pájaro con alas plegadas. Todo se transformó para mí.
Me encontré en una gran plaza. No, m equivoco, eran anchísimas veredas con sus calles dispuestas en forma de círculos. La ausencia de árboles quizá contribuía a esa sensación de inmensidad. El cielo, además, se había ensombrecido y yo sentía mi corazón pesado ante la soledad y el silencio. Miré para todos lados buscando a alguien, alguien que me quitase esa sensación de muerte y desolación, cuando sentí volar sobre mí un enorme pájaro. Era de n color intesamente negro pero de cabeza y pico grisáceo. Estaba tan cerca de mí que sentí el batir de sus alas y me pareció que emitía una especie de silbido que me sobrecogió. Venciendo mi miedo, lo espanté, agitando mis brazos y el pájaro se alejó.
Temlando, continué mi camino como si siguiese huellas marcadas en el pavimento, hasta que vi, en una curva de la gran vereda, a otro enorme pájaro, de mi misma altura, de plumaje rojo y pico negro. Me sentíirremediablemente atraída hacia él y sin embargo, también quería espantarlo, lo que me pareció fácil, dado mi éxito anterior y al estar ahora poseída de una febril annsiedad. me acerqué. El pájaro volvió la cabeza y me miró a los ojos. Su mirada me era conocida, y sentí que quería agarrarme. El terror me paralizó. Un grito angustioso surgió de mi garganta. Cuando reaccioné, el pájaro ya no estaba.
Entonces, otra vez me encontré entre las mujeres que reían y bromeaban. El chileno de la capa me tomó de los brazos como sosteniéndome y me susurró al oído:
-Ya sabía que eras de los nuestros.