Maximiliano Emilio Daireaux Molina (1883 - 1954)

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Birthplace: Buenos Aires, Argentina
Death: Died in Paris, Paris, Île-de-France, France
Occupation: Ingeniero, escritor
Managed by: Carlos Federico (Cantarito) Bunge Molina y Vedia
Last Updated:

About Maximiliano Emilio Daireaux Molina

Un argentino en el mundo de Proust

Max Daireaux, hombre de letras nacido en Buenos Aires en 1883, escribió su obra en francés y colaboró con LA NACION. Conoció al novelista de En busca del tiempo perdido en Cabourg en 1908. Se hicieron amigos y mantuvieron una cálida correspondencia. El autor de esta nota agrega a la galería de personajes sobre los que escribió en su libro Marcel Proust and Spanish America a este exquisito sudamericano que supo cautivar en la juventud al mago de la memoria recuperada inShare

   

Foto: Archivo

Aunque los críticos y biógrafos de Marcel Proust no se han dado cuenta, el autor de En busca del tiempo perdido (1913-1927) tuvo varios amigos del mundo hispánico. El caso más evidente es Reynaldo Hahn. Este pianista, compositor y por fin director de la Opera de París nació en Caracas y fue por más de veinticinco años el amigo más íntimo de Proust. Esta amistad se extendió a toda la familia Hahn; por eso, uno de los autores franceses más esenciales del siglo XX escribió varias cartas a la madre y a una hermana de Reynaldo, María, quien se casó con el pintor español Raimundo de Madrazo. Marcel fue amigo del hijo de éste, "Coco" (Frédéric), el cual sirvió de modelo para el pintor Ski en Sodoma y Gomorra.

De los argentinos que conocieron al gran novelista francés se ha estudiado bien el caso de Gabriel Iturri y el de Lucio V. Mansilla. Sin embargo, nadie ha prestado atención a Max Daireaux. Los biógrafos recientes lo mencionan como amigo de Proust y citan algunas de las trece cartas que éste le escribió, pero no dicen nada sobre su país de origen, la Argentina.

Según el prólogo de su libro El guacho (1925) --texto cuyo descubrimiento agradezco a Guillermo David, de Bahía Blanca--, Max Daireaux (1883-1954) nació en Buenos Aires e hizo sus estudios primarios y secundarios en Argentina. Después, en 1902, este hijo menor de Emilio Daireaux y Amalia Molina viajó a París para asistir a la Escuela Superior de Minas. Decidió ser un escritor francés y publicó muchas novelas y varios estudios sobre las literaturas de Francia e Hispanoamérica. Su libro Villiers de l´Isle-Adam (1936) es todavía apreciado por los especialistas del autor de Cuentos crueles. Según Sylvia Molloy, Panorama de la littérature hispano-américaine (1930), de Max Daireaux, fue la primera historia escrita en francés sobre las letras de América del Sur. Como también señala Molloy, en La diffusion de la littérature hispano-américaine au XXe siècle, Daireaux tradujo del español al francés varios textos importantes de Hispanoamérica.

Marcel Proust y Max Daireaux se conocieron en septiembre de 1908 en Cabourg, donde la familia de éste alquilaba una quinta y aquél veraneaba en la costa normanda. En honor de su amistad, Marcel ofreció a Max una dedicatoria curiosa de su primer libro, Los placeres y los días, en la cual satirizó a otros veraneantes. Este texto, que es difícil de comprender a causa de la supresión posterior de los nombres, se puede ver en la Correspondance de Marcel Proust, tomo VIII. La otra docena de cartas que Proust le escribió a Daireaux y una de éste a aquél se hallan también en la obra monumental que Philip Kolb editó en veintiún tomos.

Como el mismo Kolb indica, el padre de Max, Emilio Daireaux, había sido abogado en Buenos Aires y sirvió en la delegación argentina de París. Asimismo, sostiene que Proust había conocido a los hermanos mayores de Max en la época en que él coqueteaba con Jeanne Pouquet (hacia 1890). Como se sabe, estos amigos se reunían en Neuilly en una cancha de tenis del boulevard Bineau, pero Kolb revela que la cancha pertenecía a los Daireaux. Tal detalle es de mucho interés porque confirma otro hecho. Según las palabras del mismo Proust en una carta de 1910 a Mme. Gaston de Caillavet (es decir, Jeanne), la niña de la célebre fotografía en que Marcel tocaba una raqueta de tenis como si fuera una guitarra era la hermana de Max.

En las diversas cartas es posible seguir la amistad entre Proust y Daireaux, la cual se basó especialmente en la vocación literaria de ambos. Tanto Marcel Proust como Max Daireaux escribían textos literarios que intentaban publicar en revistas o periódicos. Puesto que Marcel tenía trece años más y había empezado esta actividad mucho antes, Max le pidió hacia mayo de 1909 que lo ayudara a publicar en Le Figaro unos textos satíricos suyos. En su respuesta, Marcel dio más excusas que esperanza pero luego, en 1910, después de la publicación de la novela inicial de Daireaux, Les Premières amours d´un inutil, Proust logró, por la intercesión de Reynaldo Hahn, que un crítico de Le Journal, Reboux, escribiera una reseña sobre la novela.

Curiosamente, a pesar de la diferencia de edad, el menor pareció, por un tiempo, tener más éxito. Así, cuando Daireaux envió a Proust en 1913 su tercera novela, Le plaisir d´aimer, que había sido publicada por Calmann-Lévy --la misma casa editorial de Los placeres y los días--, Marcel decidió hacerle cuatro preguntas sobre unas expresiones "científicas" que deseaba utilizar en su obra. Los pasajes en cuestión no aparecerían en Du côté de chez Swann (Por el camino de Swann), cuyas primeras pruebas Marcel corregía en aquel momento, sino en los tomos posteriores. No obstante, Proust estaba agradecido por las respuestas de Daireaux, y en la próxima carta lo llamó "Homo triplex" y elogió la diversidad de su talento.

Por otra parte, se ve en las cartas de Proust a Daireaux el gran afecto del "petit Marcel" hacia Max. En octubre de 1908 el escritor mayor, quien ya estaba enfermo, invitó al más joven a cenar en su habitación. Sin duda, Max nunca pasaría tantas horas junto a la cama de Proust como solía hacer otro joven conocido en Cabourg, Marcel Plantevignes, pero en las cartas a Daireaux abundaban invitaciones. Debo añadir que al final de 1909, el año en que Marcel escribió cuatro cartas a Daireaux, aquél afirmó que su única carta de Año Nuevo sería para Max.

Apoyándose en las memorias de Plantevignes, Avec Marcel Proust, y el Diario de André Gide, Henri Bonnet sugirió hace años que Proust se había inspirado en ciertos rasgos de Plantevignes y otros hombres jóvenes conocidos en Cabourg para crear algunos aspectos de las muchachas en flor de su segundo tomo. Aunque Plantevignes nunca nombra a sus compañeros, que se interesaban por los caballos como las muchachas de la primera versión del texto proustiano, es muy posible que Daireaux haya sido uno de ellos. Su nombre se repite en una de las cartas de Proust a Plantevignes, y Max montaba a caballo como el protagonista de su novela El guacho. Asimismo, en sus biografías recientes de Proust, Jean-Yves Tadié y William C. Carter nombran a Max Daireaux --al igual que a Pierre Parent, Marcel Plantevignes y André Foucart-- como uno de los posibles modelos de la "petite bande" de A la sombra de las muchachas en flor.

Como también se indica en el prólogo de El guacho --novela que apareció como folletín en LA NACION (1924-1925)--, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Daireaux se incorporó a una compañía móvil de ingenieros. Luego, para contribuir de otro modo a la defensa de Francia, trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores como jefe de la Sección América latina. Acaso en este contexto compuso Nos s?urs latines, una pieza alegórica en verso sobre la juventud latinoamericana, que se presentó en 1917 en el Palacio de Trocadéro y en la Comedia Francesa.

Al recibir Nos s?urs latines, Marcel Proust escribió a Max Daireaux su última carta (hacia julio de 1917). Aunque en su correspondencia anterior nunca aludió al país de nacimiento de Max, aquí Marcel hace hincapié en él. Dice que Daireaux vinculó en su texto América latina y Francia y, al servirse de muchos nombres, que para otros no eran más que nombres, él los hizo resplandecer con colores medio maternales. Proust alaba el éxito bien merecido, pero también les envía a Max y a su madre su pésame por el fallecimiento de Emilio Daireaux.

Al final de 1919 Marcel Proust entró en la gloria cuando se le otorgó el Premio Goncourt. Max Daireaux nunca publicó un artículo sobre la obra premiada, A la sombra de las muchachas en flor, en la cual quizás se reconociera en algún detalle. Tampoco para la muerte de Proust, en noviembre de 1922, ni posteriormente escribió acerca de sus experiencias en Cabourg con el célebre novelista. Tal hecho no significa el olvido del amigo que tuvo mucho más éxito que él. En su estudio sobre Villiers recuerda, por ejemplo, la dedicatoria que Proust le había ofrecido.

No en balde Max Daireaux se acercó más a la gran obra de Proust en el contexto que empezó a absorber sus energías: las letras hispanoamericanas. En su Panorama... señaló una relación literaria entre Marcel Proust y una famosa novela venezolana de la época: Ifigenia (1924), de Teresa de la Parra. Pero aún antes, en un artículo de El Espectador de Bogotá (15-7-1926) y de una manera más explícita, observó del libro que acababa de ganar un premio en Francia: "Por la sutil precisión del análisis, por el ritmo mismo de la frase, por el encanto hechicero y misterioso del estilo, esta novela, a pesar de ser singularmente personal y original, está vinculada al arte de Swann".

Finalmente, debo referir un hecho más bien accidental pero de cierta significación. En su Panorama..., este amigo de Proust que nació en Buenos Aires criticó a unas escritoras argentinas por su afición a la lengua francesa. Victoria Ocampo se sintió ofendida, pero respondió de un modo muy proustiano. Así, en su ensayo "Palabras francesas" (1931), la fundadora de Sur pidió auxilio a Marcel Proust y lo llamó en testimonio de su verdad. Si ella escribía en francés y se hacía traducir al español por otros, fue porque, al igual que Proust, quien consideraba esenciales las lecturas de la infancia, Ocampo había aprendido a leer en francés. No sé si tal fue el caso de Max, pero, como su amigo Marcel, quería ser un escritor francés. Afortunadamente Daireaux nunca se olvidó de su continente natal e intentó relacionar América latina con Francia, como también sirvió de eslabón entre el Nuevo Mundo de lengua española y el novelista francés Marcel Proust. . Por Herbert E. Craig Para LA NACION - Nebraska, 2004

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Emilio Daireaux Molina's Timeline

1883
1883
Buenos Aires, Argentina
1954
1954
Age 71
Paris, Paris, Île-de-France, France