Salvadora Medina Onrubia (1894 - 1972)

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Birthdate:
Birthplace: La Plata, La Plata, Buenos Aires, Argentina
Death: Died
Managed by: Manuel Basilio Bustamante Delgado,Dr. Vet.
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About Salvadora Medina Onrubia

Salvadora Medina Onrubia

Nacimiento 1894, La Plata, Argentina Fallecimiento 1972

Nacionalidad argentina Ocupación Poeta, feminista, empresaria Cónyuge Natalio Felix Botana

Salvadora Medina Onrubia (1894 - 1972) fue una narradora, poetisa, anarquista y feminista de origen judío, nacida en Argentina en 1894 en La Plata, Argentina y muere en 1972 en Buenos Aires.

A los 15 años abrazó la causa del joven anarquista llegado de Rusia, Simón Radowitzky. Luego de que este asesinase al jefe de policía de la Capital Federal, Ramón Falcón, realizó gestiones con el presidente Hipólito Yrigoyen para que lo liberaran. Como no lo logró, ayudó a su fuga. Pero luego fue capturado nuevamente, y Salvadora contribuyó a que lo indultaran.

En 1918, comienza su actividad literaria. Fue colaboradora de La Nación, El Hogar, Caras y Caretas y otras publicaciones. Autora de varias de piezas dramáticas y propulsora del teatro para niños.

En 1915, se casó con Natalio Botana el creador del diario Crítica, que ella dirigió entre 1946 y 1951 después de la muerte de su esposo.

En 1931 José Felix Uriburu clausuró el diario y encarceló al matrimonio. Un grupo de intelectuales solicitaron a Uriburu su "magnanimidad" por su "triple condición de mujer, poeta y madre". Pero ella no estuvo de acuerdo con este pedido y desde la cárcel manifestó su desprecio al policía con la siguiente carta: 1

   Carta al general Uriburu, Cárcel del Buen Pastor, julio 5 de 1931
   Gral. Uriburu, acabo de enterarme del petitorio presentado al gobierno provisional pidiendo magnanimidad para mí. Agradezco a mis compañeros de letras su leal y humanitario gesto; reconozco el valor moral que han demostrado en este momento de cobardía colectiva al atreverse por mi piedad a desafiar sus tonantes iras de Júpiter doméstico. Pero no autorizo el piadoso pedido ... Magnanimidad implica perdón de una falta. Y yo ni recuerdo faltas ni necesito magnanimidades.
   Señor general Uriburu, yo sé sufrir. Sé sufrir con serenidad y con inteligencia. Y desde ya lo autorizo que se ensañe conmigo si eso le hace sentirse más general y más presidente. Entre todas esas cosas defectuosas y subversivas en que yo creo, hay una que se llama karma, no es un explosivo, es una ley cíclica. Esta creencia me hace ver el momento por que pasa mi país como una cosa inevitable, fatal, pero necesaria para despertar en los argentinos un sentido de moral cívica dormido en ello. Y en cuanto a mi encierro: es una prueba espiritual más y no la más dura de las que mi destino es una larga cadena. Soporto con todo mi valor la mayor injuria y la mayor vergüenza con que puede azotarse a una mujer pura y me siento por ello como ennoblecida y dignificada. Soy, en este momento, como un símbolo de mi Patria. Soy en mi carne la Argentina misma, y los pueblos no piden magnanimidad.
   En este innoble rincón donde su fantasía conspiradora me ha encerrado, me siento más grande y más fuerte que Ud., que desde la silla donde los grandes hombres gestaron la Nación, dedica sus heroicas energías de militar argentino a asolar hogares respetables y a denigrar e infamar una mujer ante los ojos de sus hijos ... y eso que tengo la vaga sospecha de que Ud. debió salir de algún hogar y debió también tener una madre. Pero yo sé bien que ante los verdaderos hombres y ante todos los seres dignos de mi país y del mundo, en este inverosímil asunto de los dos, el degradado y envilecido es Ud. y que usted, por enceguecido que esté, debe saber eso tan bien como yo.
   General Uriburu, guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta como, desde este rincón de miserable cruzo la cara con todo mi desprecio.

Referencias

   ↑ De anarquistas y feministas, mujeres latinoamericanas a principio del siglo XX. Por María Rosa Figari, María Marta Howhannesiann, Laura Sachetti. En revista PoSible, Serie centenario bicentenario, Ed. El Agora.

Enlaces externos

   Salvadora Medina Onrubia, en Ateneo Virtual
   Una novela sobre Salvadora, en El Clarín
   Un ramo para Salvadora
   Video
   Luisa Capetillo y Salvadora Medina Onrubia: dos íconos anarquistas
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Pagina12

Domingo, 22 de mayo de 2005

BIOGRAFIA Y FICCION JUNTAS, PARA RETRATAR A UNA MUJER OLVIDADA. Un ramo para Salvadora

Salvadora La dueña del diario Crítica Josefina Delgado Sudamericana 222 páginas. Por Juan Pablo Bertazza

La tarde de otoño en que se casaron Salvadora y Natalio Botana, una poetisa de voz metálica y destino salífero llamada Alfonsina se acercó a la novia para entregarle “un ramo de rosas blancas mezcladas con unas florcitas de color violeta que nadie supo decir cómo se llamaban”. Lo que parece encontrarse en ese híbrido floral es la ambigüedad que cargó durante toda su vida Salvadora Medina Onrubia, en el tan caótico como interesante escenario de las primeras décadas del siglo XX: por un lado, ser la compañera de un influyente periodista que, pese a inaugurar cierta independencia de expresión con el diario Crítica, también participó de acciones atroces como la conspiración para derrocar al gobierno de Yrigoyen que le serviría todo en bandeja a la dictadura del 30; por el otro, dar cuerpo a la anarquista indomable (partícipe del movimiento libertario argentino de los años 20) que no dudó en llevar a su hijo a las refriegas de la Semana Trágica “para que se fuera enterando de lo que era la lucha social”.

De las “rosas blancas” puede dar sobrada razón una biografía típica, y así sabremos –por ejemplo– que Salvadora nació en 1894 en La Plata, hija de la sacrificada maestra Teresa, que fue periodista, dramaturga, anarquista y feminista, que tuvo un hijo soltera y luego tres hijos más al casarse en 1915 con el director de Crítica. Pero cuando se trata de personajes tan silenciados como la esposa de Natalio, las biografías resultan un poco mezquinas. Porque no reconocen la deficiencia de las fuentes, porque disfrazan su naturaleza arbitraria en una objetividad impostada y porque carecen de una impronta crítica con respecto a la figura tratada y a la reputación que se ha ido creando en torno de ésta.

Salvadora no es ni parece una biografía convencional. Tal vez le vaya bien el mote de novela histórica, aunque quizás tampoco importe eso. Lo que sí vale es que, sin ignorar los hechos históricos, y mezclando documentos firmados por Salvadora (como la poderosa carta en la que llena de insultos al temido General Uriburu) con reflexiones que la autora parece traducirle a Onrubia desde las tinieblas, Josefina Delgado se propone explorar aquellas florcitas de color violeta que nadie supo decir cómo se llamaban, o lo que es peor, le dieron un nombre equivocado. Para la historia, que suele ser facilista y misógina, la mujer de Botana (abuela del gran Copi) aparece como el ogro de la familia, o al menos como la descentrada que le hizo la vida imposible a su marido y generó el suicidio de su hijo mayor –Carlos Natalio–, al revelarle que Botana no era su padre.

Pero no podemos decir que hay una apología de Salvadora. Josefina Delgado (fundadora además de la Biblioteca de la Mujer “Alfonsina Storni”) ni la consagra ni toma su particular pasado para explicar un supuesto destino grandioso. Tampoco pretende la autora ser objetiva ni totalizadora. Eso no interesa cuando se es consciente de que la belleza lírica, transgresora de cronologías y discursos entrecomillados, resulta infinitamente más útil a la hora de indagar otra de las verdades que esconde la historia de nuestro país detrás de una serie estéril de hechos verificables. Detrás de un ramo de rosas blancas.

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lunes, 25 de octubre de 2010 Siglo XX - Salvadora Medina Onrubia

Breve Biografía de Salvadora Medina Onrubia

Salvadora Medina Onrubia nacio en 1894, en La Plata, Argentina. Escritora, poetisa, anarquista y feminista argentina.

Vivió sus primeros años en Entre Ríos; de carácter independiente y audaz, fue madre soltera a los dieciseis años; además de haber sido abandonada por el padre de su hijo, sufrió la crítica y el desprecio de la sociedad conservadora, fue "aquella a quien no se respeta", pero supo enfrentar con valentía el oprobio.

Salvadora se mudó a Rosario donde conoció a Alfonsina Storni; compartió con ella su condición de madre soltera y mantuvo una amistad que sólo terminó con el suicidio de la poetisa. En 1914 se trasladó a Buenos Aires y un año después se casó con Natalio Botana (1888-1941), controvertido periodista, creador del diario sensacionalista Crítica, con quien tuvo tres hijos. Salvadora colaboró como la primera mujer periodista, en el diario anarco-comunista La Protesta; luego en Crítica, con artículos a favor de presos políticos.

Al mismo tiempo, había empezado su actividad literaria con "Almafuerte" (1913), la primera obra teatral anarquista, escrita por una mujer; siguió desarrollando una destacada carrera como autora teatral dramática y fue propulsora del teatro para niños. Fue transgresora, luchó por la autonomía y validez de su pensamiento; en sus obras difundía su ideario anarco-feminista: la educación de la mujer y de mejoras sociales. "Las descentradas" fue estrenada en el teatro Odeón, con gran éxito en 1928; aquí la protagonista se replanteaba el valor de su matrimonio, el desafío entre el deber y el amor más allá de la institución.

Desde joven Salvadora mantuvo una tenaz actitud militante y luchó, valiente y desafiante, por la libertad y la justicia social, participaba en los movimientos obreros libertarios y fue oradora en los mitines politicos. Por esa lucha participó en la Semana Trágica de 1919. En 1930 con la dictadura del general Uriburu (1868-1932) la clase obrera y los militantes sindicales fueron objetos de persecuciones y matanzas. Uriburu ordenó la prisión de Salvadora; tenía 37 años cuando se convirtió en la primera mujer encarcelada por motivos políticos. Desde la prisión le mandó una carta al dictador donde le manifestaba todo su desprecio y se reconocía como más grande y más fuerte, ya que él, desde la silla presidencial, denigraba e infamaba a una mujer.

Natalio Botana, como marido y director del diario Crítica, eclipsó la trayectoria profesional de Salvadora: el diario apoyaba la revolución del 30, ella la despreciaba. El marido censuraba su práctica anarco-feminista, tampoco apoyaba sus críticas sobre el matrimonio y la defensa del amor libre que manifestaba en sus obras teatrales. A pesar de sus ideas, Salvadora se sometió a la autoridad que ejercían su marido y sus hijos, que consideraban sus actitudes, extravagantes. Tras la muerte de su esposo, dirigió el diario Crítica desde 1946 al 1951, año en que fue cerrado por el gobierno de Juan Domingo Perón (1895-1974).

Su último libro fue "Crítica y su verdad" (1958) un ensayo y relato sobre la lucha y expropiación del famoso diario. Autora de obras de teatro anarquistas y una de las primeras dramaturgas latinoamericanos, la vida de Salvadora y su ideologìa fue olvidada por casi todos los argentinos.

Salvadora Medina de Botana murió en Buenos Aires en 1972. Es reedescubierta varias décadas después y sus textos sobre la crítica femenina, siguen aún vigentes.

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Salvadora Medina Onrubia's Timeline

1894
March 23, 1894
La Plata, La Plata, Buenos Aires, Argentina
1909
1909
Age 14
1911
1911
Age 16
Gualeguay, Gualeguay, Entre Rios, Argentina
1915
October 15, 1915
Age 21
1915
Age 20
1918
1918
Age 23
1918
Age 23
1972
July 21, 1972
Age 78