Antonio Precursor Amador José Nariño y Álvarez del Casal, Presidente de Cundinamarca

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Antonio Precursor Amador José Nariño y Álvarez del Casal, Presidente de Cundinamarca

Also Known As: "El Precursor de la Independencia"
Birthdate:
Birthplace: Bogotá, Cundinamarca, Colombia
Death: Died in Villa de Leyva, Boyacá, Colombia
Immediate Family:

Son of Vicente Nariño y Vásquez and Catalina Josefa Alvarez del Casal
Husband of Magdalena Ortega y Mesa de Salazar
Father of Vicente Andres Rito Nariño Ortega; Mercedes Nariño y Ortega; Antonio Félix ignacio Jacinto Nariño y Ortega; Isabel Nariño Ortega y Mesa; Francisco Antonio José Eulogio Nariño Ortega and 2 others
Brother of Juan Nepomuceno Nariño Alvarez; José Nariño y Alvarez del Casal; Josefa Joaquina Dolores Nariño y Alvarez del Casal; María Benedicta Nariño Alvarez; Cayetano Nariño Alvarez and 5 others

Occupation: Presidente de Cundinamarca, Periodista, Político, Militar
Managed by: Private User
Last Updated:

About Antonio Precursor Amador José Nariño y Álvarez del Casal, Presidente de Cundinamarca

Uno de los nietos de don Antonio Nariño fue don Antonio Ibañez Nariño, hijo de don Manuel Antonio Ibañez Arias y de doña Mercedes Nariño Ortega, quien casó con doña Bernardina Vogel Fevrier, hija de don Jean Gaspar Vogel, nacido en Mulhouse, Alsacia, y de doña Augustine Fevrier Geïelin, nacida en Sedan, Ardennes. Don Antonio y doña Bernardina tuvieron una hija, doña Mercedes Ibañez Vogel, bisnieta del Precursor. Hermana de doña Bernardina fue doña Agustina Vogel Fevrier, cónyuge de don William Austin Gooding, nacido en Dighton, Massachusetts. También fue hermana suya doña Enriqueta ( o Henriqueta) Vogel Fevrier, nacida en Oporto en 1820 y casada en Bogotá en 1836 con don James Druce, diplomático británico, hijo de don James y doña Elizabeth Druce. Falleció doña Enriqueta en Milbrook, condado de Southampton, Inglaterra, después de 1853, y su descendencia se estableció más tarde en Cartagena de Indias donde dió lugar a nuevas familias de apellidos diversos tales como Druce, Merlano, Macia, Stevenson.

Fuentes: Genealogías de Santafé de Bogotá, Gente Nueva Editorial, Bogotá, agosto de 1995, Tomo IV, p. 246. Pastor Restrepo Lince, Genealogías de Cartagena de Indias, Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, Editorial ABC Ltda., Bogotá, 1993, pp. 183-184, 497. Enrique Peñalosa Camargo, Notas genealógicas inéditas sobre las familias Gooding y Vogel, Bogotá, c. 1997.

APENDICE


I


ESTUDIOS HISTORICOS 1765 y no 1760

No hace mucho tiempo vimos en un interesante libro editado en esta ciudad, titulado |El Precursor, una nota, en la cual, después de decir que varios historiadores y biógrafos del General don Antonio Nariño y Alvarez, de quien trata extensamente el citado libro, se han copiado unos á otros, al consignar que este Prócer nació en el año de 1765, dice que á ellos (los autores) corresponde el honor y la satisfacción de haber podido evidenciar la verdadera y precisa fecha, y apuntar como tál el año de 1760.

Entusiastas admiradores de Nariño, nos llamó aquéllo la atención, mucho más, teniendo casi convicción de que la tal fecha era 1765, como lo dicen Vergara y Vergara, Carrasquilla y otros. Para salir de dudas, resolvimos hablar con unos, consultar á otros, revolver archivos y procurar sacar de éllos algún documento auténtico, en el cual pudiésemos encontrar algo de luz sobre el asunto que traíamos entre manos. Y como la constancia vence, el resultado de nuestras investigaciones recompensó con usura el trabajo que nos habíamos tomado, y tanto, que vamos en seguida á probar con documentos irrecusables, que Nariño nació en el año de 1765 y no en el de 1760.


II

La verdadera partida de bautismo del General Nariño se halla en el archivo de la parroquia de La Catedral, en el libro de Bautismos de españoles, marcado con el número 13, á fojas 175. También puede verse una copia, autenticada por el doctor Juan Antonio García, en el Archivo del Colegio de San Bartolomé, la cual forma parte del expediente de información que, para vestir la beca de este Colegio Seminario, formó, | en el año de 1804, don Antonio Nariño y Ortega, hijo del General.

Es indudable que Nariño y Ortega, al presentar en la Consiliatura del Colegio la partida de bautismo de su padre, hubo de llevar la verdadera, y no alguna equivocada, pues él, mejor que ninguno, tenía que saber en qué año había nacido el autor de sus días.

Vamos ahora á comparar la partida que aparece en |El Precursor y la que para nosotros es indudablemente la verdadera:


El Precursor En veinte de Marzo de mil setecientos sesenta, el Muy Reverendo Padre Maestro Fray Juan Antonio de Guzmán, bauticé, puse los santos óleo y crisma y di bendiciones, y con licencia del propio Párroco, á un niño que se llamó José Antonio Ignacio Vicente, de 8 días de edad, hijo legítimo del señor Oficial Real don Vicente Nariño, y de la señora doña Catalina Alvarez y Casal. Fue el padrino el señor Oficial Real don Antonio de Ayala. Fueron testigos el señor doctor don José Antonio Isabella y el señor don Juan de Sarratea y el señor Cristóbal del Casal, de que doy fe. Fray Juan Antonio de Guzmán. La Verdadera En catorce de Abril de mil setecientos sesenta y cinco, yo, el Reverendo Padre Fray Ignacio López, del Orden de Nuestro Padre San Agustín, con licencia del propio Párroco, bauticé, puse óleo y crisma y di bendiciones á un niño de cinco días de edad, que se ha llamo Antonio Amador José, hijo legítimo del señor don Vicente Nariño, Oficial Real de Su Majestad, y de la señora doña Catalina Alvarez; fue su padrino el señor don Antonio Ayala, Tesorero, Oficial Real. Testigo, don José Antonio Donzel, de que doy fe. Maestro Fray Ignacio López.


Como se ve, hay total y absoluta diferencia entre las dos.

Ahora nos dirán: si Nariño nació en el año de 1765, como ustedes lo aseguran, no pudo haber contraído matrimonio en el año de 1780, es decir, de 15 años de edad, y sin embargo, así lo reza la partida de matrimonio!

A ésto contestamos: es cierto, no es presumible que Nariño se hubiera casado á la edad de 15 años, pero á la edad de 20 sí, como efectivamente lo hizo, y para probar nuestro aserto será conveniente comparar, y así vamos á hacerlo, la partida de matrimonio que trae |El Precursor con el original existente en el Archivo de la Parroquia de Las Nieves, libro 2 de casamientos, página 72, y pondremos en bastardilla las partes diferentes:


El Precursor En veintisiete de Marzo de mil setecientos ochenta, el señor doctor don Josef de Isabella, con mi licencia, administró el matrimonio al señor don Antonio Nariño, feligrés de la Parroquia de Santa Bárbara, y á la señora Magdalena Ortega, habiéndose corrido las amonestaciones en la Santa Iglesia Catedral y en Santa Bárbara, y en esta iglesia, de las que no resaltó impedimento alguno. El primero, hijo legítimo de don Vicente Nariño, Oficial Real, y de doña Catalina Alvarez, feligreses de Santa Bárbara, y la segunda, hija legítima de don Ignacio de Ortega, Administrador de la Renta de Aguardientes, y de doña Petrona de Mesa. Fueron testigos don Ignacio de Ortega y don Manuel del Castillo, don Ignacio Santamaría. Vale. Diego Díaz de Arteaga. Original En veinte y siete de Marzo de mil setecientos ochenta y cinco, el Ilustrísimo señor doctor don José de Isabella, con mi licencia, asistió al matrimonio de los señores don Antonio Nariño, feligrés de la Parroquial de Santa Bárbara, y doña María Magdalena Ortega, habiéndose corrido las proclamas, de las que no resultó impedimento alguno. El primero, don Antonio Nariño, hijo legítimo de don Vicente Nariño, ya difunto, Contador Mayor, y de doña Catalina Alvarez, feligreses de la Parroquia de Santa Bárbara; y la doña María Magdalena Ortega, hija legítima de don José Ignacio de Ortega, Administrador de la Real Renta de Aguardientes, y de doña Petrona de Mesa, ya difunta. Fueron testigos, el señor doctor dan José Ignacio de Ortega, el doctor den José Manuel del Castillo, don Ignacio Santamaría. CINCO enmendado vale. Diego Díaz de Arcaya.


Cualquiera persona que coteje estas dos partidas encontrará diferencias y alternaciones considerables, no solamente en la forma, sino en el fondo. | (1)

Una copia de la anterior partida se encuentra en el Archivo del Colegio de San Bartolomé, formando parte de las informaciones de Nariño y Ortega, ya mencionadas, autenticada por el doctor don Santiago de Torres y Peña, Cura de la Parroquia de Las Nieves en ese entonces, y otra, autenticada por el doctor don Alejandro Vargas, Cura actual, está en nuestro poder

Es evidente, pues, que habiendo legajado Nariño y Ortega, en sus informaciones, la partida de matrimonio de sus padres, tál como arriba la ponemos, tenía que estar conforme con los hechos, porque de otra manera, él mismo, ó su madre, hubieran visto la equivocación y hecho variar la fecha, por lo menos.

Volvamos ahora á la fe de bautismo.

En el Archivo del Colegio de San Bartolomé existen las informaciones de don José y don Juan Nariño y Alvarez, hermanos carnales de nuestro Prócer.

Para vestir la beca, una de las formalidades que exigían de los aspirantes era la |limpieza de sangre, para probar lo cual era necesario, además de tres declaraciones juradas, presentar la partida de bautismo propia, y la de matrimonio y bautismo de sus padres. Pues bien: en las informaciones juramentadas que presentó don José Nariño, puso partida de bautismo, y debajo de élla, como para dar aún mayor fuerza, su firma; y es cosa de extrañar que sea ésta la misma partida que aparece en |El Precursor.

Hay un hecho bien particular y curioso, y es que todos los hijos varones de don Vicente Nariño y doña Catalina Alvarez, llevaban el nombre de ANTONIO, y tenían el mismo padrino de bautismo, pero todos ellos se han conocido por el primer nombre que aparece en la partida de cada uno. No dudamos que de aquí es de donde se han desprendido tantos errores y equivocaciones.

Parécenos que quedan suficientemente aclarados los puntos que nos propusimos, y después de pedir á los señores Directores de la REVISTA nuestras excusas por habernos alargado más de lo que hubiéramos querido, ponemos fin á estas líneas.

MANUEL MARÍA TOBAR-A. M. OSORIO UMAÑA.


II


Nosotros, don José del Pozo y Sucre y don Manuel José de Salas, Delegados de la Junta de Diputados de los pueblos y provincias de la América Meridional, reunida en la ciudad de Madrid, España, el 8 de Octubre de 1797, para convenir en los medios más conducentes á realizar la Independencia de las colonias hispano-americanas:

Habiéndosenos ordenado trasladarnos á Francia para reunirnos con nuestros compatriotas, | (2) don Francisco de Miranda, antiguo General de Ejército y nuestro Agente principal, y don Pablo de Olavide, que fue asistente de Sevilla, ambos Delegados igualmente de dicha Junta, no sólo para deliberar conjuntamente sobre el estado de las negociaciones seguidas con Inglaterra, en diferentes épocas, para nuestra Independencia absoluta, especialmente las iniciadas en Londres, en 1790, con el Ministro inglés, en virtud de las conferencias de Holliwood, las cuales han sido aprobadas por las Provincias que han tenido conocimiento de éllas, sino también para terminar dichas negociaciones abriendo el camino para una estipulación solemne que dé por resultado la Independencia, según lo demanda el interés y la voluntad de los pueblos que habitan el Continente de la América del Sur y están oprimidos por el yugo español.

Nosotros los infrascritos, don José del Pozo y Sucre, don Manuel José de Salas y don Francisco de Miranda, reunidos en París, el 2 de Diciembre de 1797, después de haber verificado nuestros poderes respectivos, hemos procedido como sigue:

Considerando que don Pablo de Olavide, no ha comparecido, no obstante la invitación que le hicimos en su residencia, cerca de Orleans;

Considerando que ha trascurrido tiempo suficiente para recibir su respuesta;

Considerando que el estado precario de su salud, unido al régimen revolucionario que hoy existe en Francia, lo imposibilitan probablemente para tomar parte activa en nuestras deliberaciones;

Considerando, en fin, que las circunstancias actuales son tan apremiantes que no permiten la menor dilación, los infrascritos Delegados hemos creído necesario, para interés de nuestra Patria, continuar nuestros trabajos, y hemos convenido solemnemente en los artículos siguientes:

1º Habiendo resuelto por unanimidad las colonias hispano-americanas proclamar su Independencia y asentar su libertad sobre bases inquebrantables, se dirigen ahora, aunque privadamente, á la Gran Bretaña, instándole para que las apoye en empresa tan justa como honrosa, pues si en estado de paz y sin provocación anterior, Francia y España favorecieron y reconocieron la independencia de los anglo-americanos, cuya opresión seguramente no era comparable á la de los hispano-americanos, Inglaterra no vacilará en ayudarla Independencia de las colonias de la América Meridional, mucho más cuando se encuentra empeñada en guerra contra España y contra Francia, la cual (Francia) á pesar de reconocer la soberanía y la libertad de los pueblos no se avergüenza en el artículo.......... del tratado de alianza ofensiva y defensiva con España, la esclavitud más abyecta de catorce millones de habitantes y de su posteridad; y ésto con un espíritu de exclusión tanto más odioso cuanto que afecta proclamar, respecto de otros pueblos de la tierra, el derecho incontestable que tienen de darse la forma de gobierno que más les agrade.

2º Un Tratado de alianza, semejante al que Su Majestad cristianísima propuso á los Estados Unidos de América, debe servir de norma para completar esta importante transacción, con la diferencia, sinembargo, de que se estipularán, en favor de Inglaterra, condiciones más ventajosas, más justas y más honrosas. Por una parte la Gran Bretaña debe comprometerse á suministrar á la América Meridional fuerzas marítimas y terrestres con el objeto de establecer la Independencia de élla y ponerla al abrigo de fuertes convulsiones políticas; por otra parte, la América se compromete á pagará su aliada una suma de consideración en metálico, no sólo para indemnizarla de los gastos que haga por los auxilios prestados hasta la terminación de la guerra, sino para que liquide también una buena parte de su deuda nacional. Y para recompensar hasta cierto punto el beneficio recibido, la América Meridional pagará á Inglaterra, inmediatamente después de establecida la Independencia, la suma de.......... millones de libras. | (3)

3º Las fuerzas marítimas que se pidan á Inglaterra no excederán de veinte barcos de guerra; las fuerzas de tierra no excederán de 8,000 hombres de infantería y 2,000 de caballería. En la alianza defensiva que se pacte se estipulará que, no necesitando Inglaterra de soldados de infantería ni de recursos marítimos, la América, en este caso, pagará su contingente naval en dinero.

4º Una alianza defensiva entre Inglaterra, los Estados Unidos y la América Meridional está indicada de tal manera por la naturaleza, por la situación geográfica de cada uno de los tres países, por los productos, la industria, las necesidades, las costumbres |y el carácter de esas naciones, que al formarse la alianza tiene que ser duradera, sobre todo si se tiene el cuidado de consolidarla por la analogía en la forma política, de los tres gobiernos, es decir, por el goce de una libertad civil sabiamente entendida y sabiamente dispuesta. Puede decirse con seguridad que élla será el último asilo de la libertad, audazmente ultrajada por las máximas detestables que profesa la República francesa; el único medio de formar un contrapeso capaz de enfrenar la ambición destructora del sistema francés.

5º Se hará con Inglaterra un Tratado de comercio, concebido en los términos más ventajosos á la nación británica; y aun cuando debe descartarse toda idea de monopolio, el Tratado le asegurará naturalmente, y en términos ciertos, el consumo de la mayor parte de sus manufacturas, pues la población es de cerca de catorce millones y se surte de manufacturas extranjeras y consume una multitud de artículos de lujo europeos. El comercio de Inglaterra tendrá además ventajas considerables esparciendo por todo el mundo, por medio de sus capitales y sus factorías, los frutos preciosos y los abundantes productos de la América Meridional. Las bases de este Tratado serán táles que no prohiban la introducción de ninguna mercancía.

6º El paso ó navegación por el Istmo de Panamá, que de un momento á otro debe ser abierto, lo mismo que la navegación del lago de Nicaragua, que será igualmente abierto para facilitar la comunicación del mar del Sur con el Océano Atlántico, todo lo cual interesa altamente á Inglaterra, le será garantizado por la América Meridional, durante cierto número de años, en condiciones que no por ser favorables lleguen á ser exclusivas.

7º En las circunstancias actuales no se harán Tratados de comercio con los aliados de la América Meridional, porque los derechos de importación y de exportación deben ser fijados de conformidad con el interés común de los pueblos que componen las colonias hispano-americanas, especialmente el de las comarcas conocidas bajo el nombre de Virreinatos de Méjico, Santafé, Lima y Río de La Plata, y con el nombre de Provincias de Caracas, Quito, Chile, etc., etc. Deberá por tanto esperarse la reunión de los Diputados de esos diferentes países en Cuerpo Legislativo, para hacer á este respecto y de consumo arreglos definitivos. Los que hoy existan continuarán rigiendo sobre las mismas bases, tanto respecto de esas naciones, como de las potencias amigas.

8º Las relaciones íntimas de asociación que el Banco de Londres pueda trabar en seguida con los de Lima y de Méjico, para sostenerse mutuamente, no serán una de las menores ventajas que procuren á Inglaterra la independencia de la América Meridional y su alianza con élla. Por este medio el crédito monetario de Inglaterra quedará sentado sobre sólidas bases.

9º Puede invitarse á los Estados Unidos de América á formar un Tratado de amistad y alianza. Se les garantizará en este caso la posesión de las dos Floridas y aún la de la Luisiana, para que el Mississipí sea la mejor frontera que pueda establecerse entre las dos grandes naciones que ocupan el Continente americano. En cambio los Estados Unidos suministrarán, á su costa, á la América Meridional un Cuerpo auxiliar de 5,000 hombres de infantería y 2,000 de caballería mientras dure la guerra que es necesaria para obtener su Independencia.

10. En caso de que la América Meridional sea, después de concluída la paz, atacada por un enemigo cualquiera, los Estados Unidos, de acuerdo con el Tratado de alianza defensiva que se celebre, suministrarán el número de tropas de tierra que se estipula en el artículo anterior. El contingente de la América Meridional será representado por una suma en metálico.

11. Respecto de las islas que poseen los hispano-americanos en el archipiélago americano, la América Meridional sólo conservará la de Cuba por el puerto de La Habana, cuya posesión, como la llave del Golfo de Méjico, le es indispensable para su seguridad. Las otras islas de Puerto Rico, Trinidad y Margarita, por las cuales la América Meridional no tiene interés directo, podrán ser ocupadas por sus aliados, la Inglaterra y los Estados Unidos, que sacarán de éllas provechos considerables.

12. El paso por el Istmo de Panamá, lo mismo que por el lago de Nicaragua, será franco igualmente para todas las mercaderías de ciudadanos de los Estados Unidos; así mismo la exportación de los productos de la América del Sur podrá hacerse en los buques de aquella nación. Los americanos del Norte deben ser para nosotros lo que los holandeses han sido por tanto tiempo para las potencias del Norte, es decir, los que hagan de preferencia el comercio de cabotaje.

13. Las operaciones militares en nuestro Continente americano, así como los arreglos que se hagan para éllas con los Estados Unidos de América é Inglaterra, á propósito de los auxilios que esas potencias nos concedan como aliadas para obtener nuestra independencia, serán confiadas, mientras dure la guerra, á la experiencia consumada, á la pericia y al patriotismo de nuestro compatriota y colega, don Francisco Miranda, nacido en Caracas, en la Provincia de Venezuela; los importantes servicios que desde hace quince años viene prestando á la causa de la Independencia de nuestra Patria le dan títulos y derecho incontestables para ese cargo. Recibirá, con tal motivo, instrucciones más detalladas desde el momento en que desembarque el primer cuerpo de tropas en el Continente hispano-americano ó desde que la milicia del país se encuentre, en parte ó en todo, sobre las armas. Por el momento nos limitamos á expresar el deseo de ver comenzar las operaciones militares en el Istmo de Panamá, en la costa firme, no sólo por la importancia del punto, sino también porque esos pueblos están dispuestos á armarse á la primera señal, en favor de la Independencia de la Patria. Para ésto es de desearse que una escuadra, de ocho ó diez buques de guerra, pase al mar del Sur, pues es de temerse que España, que mantiene en esas costas fuerzas marítimas, ponga obstáculos á nuestras operaciones.

14. Don José del Pozo y Sucre y don Manuel José de Salas partirán sin demora, conforme á instrucciones, para Madrid, á efecto de presentarse á la junta, darle cuenta de su misión en París y entregarle la copia de este instrumente. La junta no espera sino el regreso de los dos Delegados para disolverse inmediatamente y | seguir á diferentes puntos del Continente americano en donde la presencia de los miembros que la componen es indispensablemente necesaria para provocar, tan pronto como aparezcan los auxilios de los aliados, una explosión combinada y general de todos los pueblos de la América Meridional.

15. Don Francisco de Miranda y don Pablo | (4) de Olavide quedan autorizados para nombrar Agentes civiles y militares que les ayuden en su misión; pero los cargos que confieran, en este caso, no serán sino provisionales, revocables á voluntad, cuando se forme el Cuerpo representativo continental, que es el único que tendrá derecho para confirmar ó anular esos cargos, según lo juzgue conveniente.

16. Don Francisco de Miranda y don Pablo de Olavide quedan igualmente autorizados para solicitar empréstitos en nombre de las colonias hispano-americanas mencionadas, cuando lo crean necesario á efecto de cumplir la comisión que se les ha encomendado. Acordarán el interés ordinario en casos semejantes y serán responsables de la inversión de dichas sumas, de las cuales darán cuenta al Gobierno de la América Meridional cuando sean requeridos para ello.

17. Don Francisco de Miranda y don Pablo de Olavide quedan encargados de obtener en Inglaterra, con la menor demora posible, los efectos siguientes, á saber:

a) Un tren completo de artillería de sitio, compuesto por lo menos de sesenta bocas de hierro en buena condición y cien piezas más de artillería ligera y de posición.

|b) El vestuario completo para veinte mil hombres de infantería y para cinco mil de caballería, con todos los aperos necesarios para los caballos.

e) Treinta mil sables para la infantería.

|d) Diez mil lanzas con sus astas.

|e) Tiendas cónicas para acampar treinta mil hombres, y

|f) Cincuenta anteojos de campaña.

18. Si el estado precario de su salud ó causas imprevistas impiden á don Pablo de Olavide presentarse en París dentro de veinte días, para seguir á Londres en su misión, don Francisco de Miranda procederá solo, y en este caso gozará de la misma autoridad, como si fuese acompañado y ayudado por los consejos de su colega. Si circunstancias imperiosas reclaman el apoyo de un colega, don Francisco de Miranda queda autorizado, si lo juzga conducente al mejor desempeño de la comisión que se le ha encomendado, para asociar en sus importantes funciones á su compatriota don Pedro Caro, que se encuentra actualmente empleado por él en Londres, en una misión secreta, ó á cualquiera otra persona de cuya probidad y talentos pueda ser responsable. Y viceversa, si por causa del régimen revolucionario en Francia ó por defecto de salud, don Francisco de Miranda no pudiere pasar á Londres, don Pablo de Olavide tendrá igualmente el derecho de seguir solo á desempeñar esta importante comisión y asociar á él un colega si lo juzgare conveniente.


Los infrascritos, don Francisco de Miranda, don José del Pozo y Sucre y don Manuel José de Salas, Delegados de la junta de Diputados de los pueblos y provincias de la América Meridional, después de un maduro examen de los artículos anteriores, declaramos que dichos artículos deben servir de poder y de instrucciones á nuestros comisionados don Francisco ole Miranda y don Pablo de Olavide enviados á Londres, y si fuere necesario á Filadelfia; y queremos que las presentes suplan, en toda forma, cualquier otro instrumento por nosotros omitido, en fuerza de las circunstancias políticas adversas que hoy pesan sobre este país. A fin de facilitar las negociaciones, se han extendido dos ejemplares del presente documento, uno en francés y otro en español destinado á la junta de Madrid.

Estos son los únicos pasos que en los actuales momentos hemos podido dar, porque nuestro principal Agente, don Francisco de Miranda, ha tenido que vivir en el más absoluto retiro á fin de sustraerse á los efectos del destierro con que se castiga hoy á todos los ciudadanos que se distinguen por sus méritos y talentos, o que ha siclo la única causa de la demora y | demás contratiempos con que hemos tenido que luchar en el desempeño de nuestro cometido.

Hecho en París, el 22 de Diciembre de 1797.

(L. S.) JOSÉ DEL POZO Y SUCRE-MANUEL JOSÉ DE SALAS-FRANCISCO DE MIRANDA.

Conforme con el original.

F. DE MIRANDA. |

Duperon, Secretario.

Véase |Vida de don Francisco de Miranda, por Ricardo Becerra, primer tomo, página 54.


(1) Atribuímos la falta de exactitud que se nota en las partidas insertas en |El Precursor, á una deplorable falta de cuidado en la persona comisionada para tomar las copias, pues reconocemos las cualidades de seriedad é inteligencia de los señores Posada é Ibáñez.

(2) Compatriotas eran entonces todos los hispano-americanos, sin distinción de países y | de zonas! |Nota de S. A. de S.

(3) La |Revista de Edimburgo fija esta suma en 30 millones de libras.

(4) Al principio del Protocolo se dice que don Pablo de Olavide no compareció ó la Junta en donde debería firmarse el documento, y á pesar de ello le nombraron con Miranda para que solicite empréstitos y los efectos necesarios para hacer la guerra á España, en América. Sin duda, ya Olavide se había apartado de sus amigos, y deseoso de regresar á España para congraciare con la Inquisición escribía en aquellos momentos su |Evangelio en Triunfo. La prueba es que esta obra se dio la publicidad, según dice el señor Menéndez Pelayo, en 1798, pocos meses después de la presentación del Protocolo. En cuanto á la sinceridad de la conversión de Olavide, el autor de los |Heterodoxos Españoles la considera sin doblez hipocresía. ¿Qué pensará sinemborgo él, que tan odiosa le parece nuestra Independencia, cuando sepa, que sin duda lo ignoraba en 1881, que Olavide conspiraba con Miranda?


 LISTA de las obras que se han consultado para escribir esta Biografía

CARTAS DEL GENERAL BOLÍVAR.

CUADRO CRONOLÓGICO DE LOS SOBERANOS Y MAGISTRADOS DE LA NUEVA GRANADA, por José María Vergara y Vergara.

CRONOLOGIE HISTORIQUE DE L'AMÉRIQUE, REPUBLIQUE DE COLOMBIE.

FOUR GEORGES, por W. M. Thaekeray.

DIPLOMATIC RELATIONS OF THE UNITED STATES AND SPAMS-AMÉRICA.

HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN EN COLOMBIA, por J. M. Restrepo.

HISTORIA CIVIL Y ECLESIÁSTICA DE LA NUEVA GRANADA, por J. M. Groot.

HISTORIA DE LA LITERATURA EN LA NUEVA GRANADA, por j. M. Vergara y Vergara.

HISTORIA DEL ECUADOR, por don Pedro F. Ceballos.

LA PATRIA BOBA.

LOS FRANCESES EN EL SIGLO XVIII y | XIX, por Saint-Amand.

MEMORIAS DEL GENERAL SANTANDER.

MEMORIAS DEL GENERAL J. H. LÓPEZ.

MEMORIAS DE UN ABANDERADO.

MEMORIAS HISTÓRICAS POLÍTICAS, por el General J. Posada.

PRECURSOR-Documentos publicados por los señores Ibáñez y Posada.

VIDA DE MIRANDA, por Ricardo Becerra.

VIDA DE CORTÉS MADARIAGA, por Vicuña Makenna.

Y además muchos documentos, noticias y obras históricas.


Antonio Nariño

http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Nari%C3%B1o

Antonio Amador José Nariño y Bernardo Álvarez del Casal (Santafé, 9 de abril de 1765 — Villa de Leyva, 13 de diciembre de 1823). Periodista, politico y militar neogranadino de destacada actuación en los albores de la independencia del Virreinato de Nueva Granada. Del matrimonio contraido en Santa Fé el 8 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez (n c1720, Santiago de Compostela) con la distinguida dama criolla Catalina Alvarez del Casal (en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero.


Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal (Santafé, 9 de abril de 1765 — Villa de Leyva, 13 de diciembre de 1823) fue político y militar neogranadino de destacada actuación en los albores de la independencia del Virreinato de Nueva Granada. Junto a Pedro Fermín de Vargas, Francisco de Miranda, José Cortés de Madariaga y Eugenio Espejo se le considera precursor de la emancipación de las colonias americanas del Imperio español.

Del matrimonio contraído en Santafé el 8 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez con la distinguida dama criolla Catalina Álvarez del Casal (en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero. Por su cuna perteneció a ilustres e influyentes familias virreinales de inmediato origen español y lo adornaron cualidades de buen porte, simpatía personal, temperamento alegre y mente abierta a las novedades. Por un tiempo fue becario real en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé y a sus 16 años de edad, como abanderado de un batallón de milicias creado para contener a los comuneros de 1781, hubo de presenciar el terrible espectáculo del tormento y ejecución de José Antonio Galán y sus compañeros en la Plaza Mayor de Santafé. Insaciable curiosidad intelectual lo llevó a acrecentar su biblioteca que, en buena parte heredada de su padre, llegó a contener de más de dos mil volúmenes lo que era una rareza y un privilegio en su época. Fascinado por el movimiento europeo de la «Ilustración» se convirtió en entusiasta propagador de esas ideas durante las frecuentes tertulias en su «Arcano de la Filantropía». Antonio Nariño viaja hacia Santafé y se lleva la sorpresa de que a los criollos no se les es tratado justamente, por lo cual él siendo el único personaje que tenía una imprenta en esa época traduce del francés los derechos del hombre y del ciudadano y los reparte por todas las casas a la madrugada, lo que lo llevó a estar preso un tercio de toda su vida; por lo cual, se le considera uno de los patriotas más valientes.

Primeras ocupaciones[editar]

Atraído hacia las actividades comerciales especulativas no menos que por atender necesidades de salud viajó muy joven a Cartagena de Indias donde emprendió algunas aventuras que más tarde, ya de regreso en su natal Santafé, alternó con brillante carrera civil. Alcalde de primer voto en 1789, tesorero de diezmos del arzobispado, regidor y alcalde mayor provincial, 1791-1793. Su fulgurante carrera lo llevó rápidamente a convertirse en el mayor exportador de quina, café y té de la capital neogranadina. Se casó en 1784 con Magdalena Ortega de Nariño (Santafé, 1762 - Santafé, 1811), hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar y de Petrona de Mesa y Moreno. El matrimonio tuvo seis hijos: Gregorio (n 1786), Francisco (n 1787), Antonio (n 1791), Vicente (n 1793), Mercedes (n 1798), Isabel (n 1801). Al enlazar las fechas en las que fueron concebidas Mercedes e Isabel, en las que Nariño se encontraba preso, se han creado conjeturas alrededor de una posible infidelidad de parte de su esposa, doña Magdalena, pero esto carece de pruebas históricas así como no hay siquiera indicios de que doña Magdalena tuviera algún tipo de relación afectiva con otro hombre distinto a Nariño.

Comienzan los problemas de Antonio Nariño. Primeras prisiones[editar]

La vida de Antonio Nariño fue larga y accidentada. La traducción y publicación clandestina (al parecer el 15 de diciembre de 1793) de la «Declaración de los Derechos del Hombre»1 , incendiario documento originado en Francia cuya circulación había sido prohibida en las colonias españolas por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, lo llevó a prisión en Santa Fe (29 de agosto de 1794) y posteriormente al exilio como reo de alta traición (30 de octubre de 1795). Aprovechando un descuido a su llegada a Cádiz, escala de un viaje con destino final en África, se dio a la fuga para permanecer por corto tiempo en Europa antes de regresar en secreto a Santa Fe (abril de 1797), en donde después de un constante acoso a sus familiares por algunos meses convino en entregarse voluntariamente (julio de 1797) al virrey Pedro Mendinueta, confiado en que pronto obtendría su libertad a cambio de la información que ofreció proporcionar. Esta información hacía relación a la conspiración que él con varios socorranos y antiguos miembros de la insurrección comunera ocultos en la Provincia de Casanare habían coordinado, y que consistía en derrocar el régimen virreinal apoyando y facilitando la invasión de un ejército británico, que entraría por el río Orinoco, se asentaría en Trinidad en la Provincia de Casanare y desde allí atacaría a Santa Fe de Bogotá, teniendo en cuenta que las tropas virreinales se ubicaban protegiendo las fronteras en Darién, Caribe y Riohacha, y no había fuerzas significativas que protegieran el flanco oriental de los Llanos.2 Contra lo que esperaba, se le mantuvo en prisión por varios años hasta cuando finalmente el virrey accedió a mejorar sus condiciones temiendo su próxima muerte y permitió que se trasladara con su familia a una hacienda en inmediaciones de Santa Fe (mayo de 1803). Allá permaneció en reclusión domiciliaria hasta que en noviembre de 1809 fue nuevamente apresado bajo sospechas de hacer parte de una conspiración contra el gobierno. Remitido a Cartagena, quedó confinado en prisión hasta principios de junio de 1810, cuando la junta provincial de gobierno establecida desde el 22 marzo anterior atendió su solicitud de libertad bajo fianza gracias a las gestiones del comisionado regio Antonio Villavicencio y a la ayuda de su amigo y favorecedor Enrique Somoyar en la consecución de fiadores.

En diciembre de 1810, (cuando ya se había dado el grito de independencia), Nariño regresó a Santa Fe a tiempo para participar en la organización del Congreso de las Provincias de la Nueva Granada que se instaló el día 22 del mismo mes y del que fue designado secretario. En tal condición contribuyó a contener las aspiraciones separatistas de Cartagena.

El 17 de abril de 1811, Nariño presentó al Tribunal del Gobierno de Santa Fe, la siguiente nota que contenía la traducción de los Derechos del Hombre que él publicó años atrás:

"Para que el público juzgue los 17 artículos de 'Los derechos del hombre' que me han causado los 16 años de prisiones y de trabajos que se refieren en el antecedente escrito, los inserto aquí al pie de la letra, sin necesidad de advertir que se hicieron por la Francia libre y Católica porque la época de su publicación lo está manifestando. Ellos no tenían ninguna nota que hiciese la aplicación a nuestro sistema de aquel tiempo; pero los tiranos aborrecen la luz y al que tiene los ojos sanos".3

Triunfos pasajeros y nueva prisión[editar]

El 30 de agosto de 1811, a los diecisiete años del día de su captura por la traducción e impresión de la Declaración de los Derechos del Hombre Nariño se recibió de corregidor de la ciudad. El 19 de septiembre, sus críticas provocaron la dimisión del primer presidente del Estado de Cundinamarca Jorge Tadeo Lozano (electo en abril del mismo año) y Nariño fue proclamado en su lugar, y en permanente antagonismo con Camilo Torres, presidente del Congreso de las Provincias Unidas.

Durante casi seis años, el antiguo Reino de Nueva Granada (actual Colombia), vive una época que la historia conoce con el nombre de la Patria Boba. Cada provincia proclama sus autoridades, cada aldea tiene su Junta independiente y soberana, la palabra federalismo se convierte en la soberbia doctrina de la impotencia. Tras participar en lo que se ha llamado la primera guerra civil de la Nueva Granada, que lo opuso a otras figuras de la Independencia como Francisco de Paula Santander, Antonio Baraya o Atanasio Girardot,4 Nariño propuso a los federalistas que se unieran para así evitar la reconquista española.

En septiembre de 1813 delegó la presidencia en su tío Manuel de Bernardo Álvarez para salir a la cabeza de las fuerzas combinadas de Cundinamarca y las Provincias Unidas a tratar de contener el avance de fuerzas españolas dirigidas desde Quito en una campaña militar en el sur. La campaña, inicialmente exitosa, hizo que el general Juan de Sámano retrocediera y pudieron llegar así entonces a Popayán, donde Nariño y sus hombres tuvieron que parar a descansar y a replantear su estrategia. La división interna de su ejército auspiciada por los partidarios de Camilo Torres Tenorio hizo que el ejército tuviera numerosas deserciones además de las enfermedades que atacaron a los soldados a causa de lo inhóspito de los caminos recorridos.

Al salir hacia Pasto el ejército iba mermado y el recorrido estuvo acompañado por constantes ataques de guerrillas y por territorios selváticos que dificultaban el paso a los soldados patriotas. Cuando llegaron a Pasto fueron recibidos por el ejército realista y lucharon todo el día. Nariño había dejado 500 hombres en la retaguardia para posible refuerzo; en Pasto el ejército se divide en tres para contrarrestar el ataque enemigo y casi con la victoria segura Nariño y dos de las partes del ejército se atrincheran para descansar. En esto los emisarios de la tercera parte no encontraron restos a sus compañeros y pensando que habían sido acabados dieron la noticia que todos habían perecido. Fue allí cuando el temor se apodera de todos y regresan a la base con la noticia de que todos en Pasto habían muerto y que el General Nariño también, entonces toda la retaguardia y los soldados que habían llegado de pasto se retiraron. Al anochecer Nariño piensa en volver a su base y recoger a los soldados que estaban allí para acabar con los Realistas de una vez, pero cuando llegaron a buscarlos como refuerzo no encontraron nada y el ejército que acompañaba a Nariño lo abandona y decide volver a Popayán. Nariño envía a su hijo con ellos con la excusa de llevar una razón, pero en realidad era para que se salvara. El General Nariño había quedado completamente solo en medio de las montañas sin comida y decepcionado, ya que todos lo habían abandonado, entonces en un acto de valentía sin precedentes decide entregarse en vez de huir. Nariño fue puesto prisionero el 10 de mayo de 1814. El pueblo pastuso pedía su cabeza ya que la región de Pasto era muy fiel a la corona española, y aunque Nariño al principio era no grato en esa región, a su salida prisionero a Quito el pueblo salió a las calles en silencio a despedirlo como símbolo de respeto y admiración, después Nariño es enviado a Cádiz, parte de su ejército siguió hasta Popayán pero ante la presión del ejército español los granadinos debieron retirarse hacia territorios del Valle del cauca en octubre del mismo año.

Regreso a la patria: Vicepresidencia y Congreso[editar]

Luego de disfrutar por un corto lapso de su libertad en Europa, Nariño reapareció en Angostura a mediados de febrero de 1821. El Libertador lo acogió con amabilidad y lo designó vicepresidente interino de la recién formada unión colombiana con el preciso y urgente encargo de acudir a instalar el Congreso Constituyente en Villa del Rosario de Cúcuta, lo que verificó en 5 de mayo de ese año. Diversas circunstancias llevaron a Nariño a renunciar a su alta investidura apenas dos meses más tarde (5 de julio) para proseguir a Santafé.

Entre tanto, el mismo congreso lo eligió en ausencia al término se sus deliberaciones (el 9 de octubre de 1821) como senador para sus próximas sesiones que se iniciarían en Santafé a partir del primer día de 1823; pero su curul fue sorpresiva e inmediatamente impugnada por un par de jóvenes políticos por considerarlo indigno de ella. El congreso de Cúcuta acordó mantener la elección, pendiente de la defensa que tendría que hacer el impugnado al iniciar las sesiones en la capital.

Debido a la acusación de traición a la patria por diversas acciones de su pasado, el 14 de mayo de 1823 Nariño compareció en Santafé ante el pleno del congreso para defenderse públicamente de las acusaciones de que había sido objeto en Cúcuta al momento de su elección como senador.5 De una manera emotiva, y mediante una documentada exposición de argumentos incontestables dejó sin piso las tres acusaciones en su contra, que fueron: 1.Haber quedado deudor fallido de las sumas que resultaron a su cargo en 1794 mientras se desempeñaba como tesorero de diezmos del arzobispado en Santafé 2.Haberse entregado voluntaria y cobardemente al enemigo a las puertas de Pasto en inexplicable corolario de la exitosa campaña militar que hasta ese mismo día había conducido desde Santafé 3.Haber permanecido por su gusto ausente del país hasta pocos meses antes de su elección como senador en Cúcuta.

El 20 del mismo mes, Nariño resultó absuelto incondicionalmente y su derecho a posesionarse como senador le fue reconocido sin objeciones. Desde ese día asistió a las sesiones del congreso a tiempo que su salud desmejoraba visiblemente.

Últimos años[editar]


Documento De Enfermedad Antonio Nariño

Vivienda en la que habitó Antonio Nariño los últimos meses de su vida, convertida en un museo.

Luego de su liberación y estadía en Europa, regresó a Bogotá a finales de 1821, donde a pesar de su precario estado de salud se mezcló en la vida política del país.

En agosto de 1823 cayó seriamente enfermo y se le aconsejó por parte de los médicos se trasladada a un clima más cálido.

Nariño se vio en la necesidad de solicitar una licencia para trasladarse a un mejor clima tras la clausura de las sesiones ordinarias del congreso el 6 de agosto.

El general Nariño vuelve a visitar la población de Pacho, en Cundinamarca; se dice de la existencia de una carta suya que data del 27 de octubre de 1823 de Villa de Leyva dirigida al H. Manuel Mejía Quijano, en la que se lee: "En Pacho me eché una infusión acuosa de ruda, y aquí solo me he bañado con agua y un poco de agua de colonia".

Eligió la población de Villa de Leyva donde mejoró su salud durante algunos meses, sin embargo a principios de diciembre fue víctima de una afección pulmonar que lo llevó rápidamente a la muerte el 13 de diciembre de 1823 a la de edad de 58 años.6

Sus restos se encuentran en la Catedral Primada de Bogotá.

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Antonio Precursor Amador José Nariño y Álvarez del Casal, Presidente de Cundinamarca's Timeline

1765
April 9, 1765
Bogotá, Cundinamarca, Colombia
1786
March 12, 1786
Age 20
Bogotá
1787
September 12, 1787
Age 22
Bogotá
1791
July 31, 1791
Age 26
Bogotá
1793
May 22, 1793
Age 28
Bogotá
1798
September 24, 1798
Age 33
Bogotá
1801
1801
Age 35
Bogotá
1823
December 13, 1823
Age 58
Villa de Leyva, Boyacá, Colombia
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