Pedro Cortés de Monroy, conquistador español

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Pedro Cortés de Monroy, conquistador español

Birthdate:
Birthplace: Zarza de Alanje, Mérida, Badajoz, Extremadura, España
Death: Died in Panamá
Cause of death: + en viaje de regreso desde España 1617
Immediate Family:

Son of Juan Regas and María Cortés de Monroy Matheos
Husband of Elena Leonor Cisternas y Tobar
Father of Francisco Cortés - Monroy Tobar; Juan Cortés Monroy y Tobar, Caballero de la Orden de Santiago; Pedro Cortés Monroy Tobar; María Cortés Monroy Cisternas Tobar; Elena Cortés-Monroy Cisternas Tobar and 3 others

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Last Updated:

About Pedro Cortés de Monroy, conquistador español

Fue, según Espejo, el soldado acaso el de más larga y gloriosa actuación en las guerras de Arauco, cuyas proezas cantan los poemas épicos de la conquista; sirvió bajo todos los gobernadores hasta 1616, participando en la mayoría de los principales hechos de armas como soldado hasta 1577, año en que recibió el grado de capitán; sargento mayor del reino, 1596; coronel y maestre de campo, general del ejercito, 1602, 1605, 1610 y consejero de guerra 1610; regidor de La Serena 1579, 1586-7 y dos veces alcalde 1580, 1588. Venció en 119 batallas.

(Familias Fundadoras) tomo I

Pedro Cortés de Monroy n. Zarza de Alanje, Mérida, Extremadura, España en 1533, + en viaje de regreso desde España 1617, sepultado de limosna en el Convento de San Francisco, Panamá; venido a Indias con su padre y hermanos 1552; fundador de la familia en Chile; llegó a Chile con García Hurtado de Mendoza; más información en libro Familias Fundadoras de Chile 1540-1600, p.308-309; ver extensa biografía e historia familiar en trabajo de Ricardo Cortés-Monroy Castillo; sirvió bajo todos los gobernadores hasta 1616, participando en la mayoría de los principales hechos de armas; fue uno de los primeros doce grandes capitanes que entraron a Chile; soldado hasta 1577, en que recibe grado de Capitán; Sargento Mayor del Reino 1596; Coronel 1602; Maestre de Campo 1605; General de Ejército 1610; Consejero de Guerra 1610; Regidor de La Serena 1579, 1586-1687; Alcalde de La Serena 1580 y 1588; venció en 119 batallas; encomendero de indios desterrados en Coquimbo < 1573; obtuvo merced de 800 cuadras "en el río Sotaquí que se llama Guana" el 18 mayo 1604 y 2000 cuadras a espaldas del mineral Madre de Dios, a 2 leguas del valle de Guana, el 02 febrero 1612; Benemérito del Reino 1613; por Real Cédula de 29 mayo 1615 se le concedió una renta anual de 4000 ducados por dos vidas en las encomiendas que estuvieran vacantes en Chile y, mientras esta gracia no pudiera llevarse a efecto, se deberían pagar 1500 ducados anuales; durante su estada en España como procurador del Reino ante la corte de España, el Rey lo nombró Corregidor de Arica; falleció en el viaje de regreso de España; c. La Serena ante el Licenciado Calderón 1573 c. Elena Leonor de Tobar (var. de Cisternas y Tobar) [n. La Serena, sepultada en Iglesia Mayor de La Serena; fue una de las primeras mujeres españolas de legítimo matrimonio nacidas en Chile; testó ante Juan Bautista de Campos 29 marzo 1619; h. Pedro de Cisternas y María de Tobar]. 11 hijos antes de embarcarse a Indias, probablemente 3 son hijos naturales. www.genealog.cl

CAPlTULO DECIMOQUINTO

Marquesado de Piedra Blanca de Huana. Seivicios militares del coro- nel Pedro Cortes en las guerras de Arauco. Sus hijos i descendien- tes. El capitan Juan Cortes de Monroi obtiene del rei la gobernacion de Veragua, i es armado caballero de la orden de Santiago. Don Pedro Cortes Zavala adquiere el titulo de marques de Piedra Blanca de Huana i funda un vinculo anexo a este titulo. Sus sucesores en el marquesado.

I

Entre los soldados que acompanaron a don Garcia Hurtado de Mendoza en la conquista de Chile, venia un mozo de veintitres a veinticuatro anos de edad que llevaba por nombre el de Pedro Cortes, i que debia seguir una brillante carrera militar en la campanas de Arauco.

Pedro Cortes habia nacido en humilde cuna estre- mena, en el ano 1533 (i). Su patria era la villa de la

(i) Esta fecha guarda consonancia con la edad que el padre Resales atribuye a Cortes. Historia Jeneral del Reino de Chile, tomo 2., pa- jina 471.

90 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

Zarza de Alanje (i), i debia la existencia al matrimonio del pechero salmantino (2) Juan Regas de Monroi con Maria Cortes, natural de Medellin (3).

Cortes se hallaba entre los infantes, i durante todo el gobierno de Hurtado de Mendoza combatio en los pues- tos de mayor pel igro contra los indijenas de nuestro pais.

El joven estremeno no tenia ilustracion alguna; pero, en cambio, se hallaba dotado de gran valor i osadia, i en poco tiempo adquiri6 una esperiencia estraordinaria tanto del caracter de los indijenas como de sus ardides mas comunes.

En los triunfos i en las derrotas, Pedro Cortes salia casi siempre de los mejor librados.

En el gobierno de don Garcia tomo parte en los corn- bates de las Lagunillas i de Millarapue, en la recons- truccion de la ciudad de Concepcion, i en la conquista de la isla de Santa Maria, a la entrada de la bahia de Arauco.

(1) ALVAREZ DE TOLEDO, Puren Inddmito, Leipzig, 1862. Canto XXIV, pajinas 476 i 477.

(2) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo i., pajina 204.

Cuando el hijo segundo de Pedro Cortes solicit6 el habito de San- tiago afirm6 que era nieto de Juan Regas de Monroi, segun puede verse en la obra de Medina; pero el Consejo de las Ordenes hizo presente al rei en la misma ocasion que el solicitante era nieto de un hombre llano i pechero, llamado Juan Borregas, i que, por lo tanto, antes de dar a aqu61 el habito de Santiago, debia obtenerse indulto papal. En el testo se ha acojido la aseveracion del hijo de Pedro Cortes en cuanto al nombre de su abuelo, por ser esta la constante tradicion de la familia; mas no en cuanto a la hidalguia, pues mayor confianza inspira el informe del Conse- jo de las Ordenes. Por lo demas, debe saberse que el soldado Pedro Cor- tes, de la hueste de don Garcia Hurtado de Mendoza, nunca se firmo con el apellido de Monroi.

(3) Papeles de familia.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUAXA 9!

Cortes siguio constantemente en campana, bajo las banderas del gobernador interino Rodrigo de Quiroga, de Francisco i Pedro de Villagra, por segunda vez del mismo Quiroga, de la real audiencia, i del presidente don Melchor Bravo de Saravia, hasta el ano de 1573.

Durante este periodo, se encontro en las dos derrotas de Catirai, la una en el gobierno de Francisco de Villa- gra i la otra en el de Bravo de Saravia, i del primero de estos combates salio mal herido.

A pesar de sus dolencias, sin embargo, defendio poco tiempo despues la ciudad de Angol, a donde se habia retirado, con mui buen exito, bajo las ordenes de don Miguel de Avendano i Velasco.

Antes de que el gobernador Bravo de Saravia com- batiera a los indijenas reunidos en Catirai, Pedro Cortes, a pesar de que no era sino un simple soldado, asistio al consejo de guerra que resolvio dar el ataque, i su opi- nion fue contraria a la de sus jefes, pues juzgo necesario que se tomaran estraordinarias precauciones para que el ejercito no fuera sorprendido.

El funesto resultado del combate dio una prueba elo- cuente de que el tenia razon.

El prestijio de Cortes empezaba ya a imponerse entre su companeros.

Cortes combatio tambien en la derrota de Puren, que se atribuye a las desavenencias de los jefes espanoles, don Miguel de Avendano i Velasco i el hijo del presi- dente, Ramirianez Bravo de Saravia (i).

(i) Los servicios anteriores de Cortes constan en una informacion levantada ante la real audiencia de Concepcion en 1573 (MEDINA, Docu- ntentos Ineditos, tomo 24, pajinas 5-80), i en un informe del gobernador Garcia de Loyola de 1595 (Un soldado de la conquista de Chile, obra es-

92 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

A mediados de 1573, el rei puso fin al gobierno de don Melchor Bravo de Saravia i nombro para que le sucediera a Rodrigo de Quiroga, quien, como se ha visto, tambien habia ejercido antes estas altas fun- ciones.

En esta fecha Pedro Cortes ya llevaba diez i seis anos completes de campanas en Arauco, i, aprovechando sin duda del desorden militar de los tiltimos tiempos del gobierno de Bravo de Saravia, se retiro del campo de operaciones.

Como recompensa por sus servicios en la guerra, Cortes habia recibido en encomienda algunos indios desterrados en Coquimbo .

Mas o menos por estos anos debio verificarse en la ciudad de la Serena su matrimonio con Elena de Tobar, hija lejitima de uno de los primitives companeros de Valdivia, Pedro de Cisternas, soldado espanol que habia tornado parte en la conquista del Peru.

El nombre de Cisternas se lee en el acta de la segunda fundacion de la Serena, de cuyo cabildo fue rejidor en 1549.

Cisternas se hallaba casado con una senora espanola, natural de la villa de Escalona, dona Maria de Tobar, de la cual habia tenido varios hijos (i).

En esta familia, de jenuina sangre europea, escojio Cortes a la que debia ser companera de sus mejores anos, i con ella fundo un hogar que estaba destinado a ser mui fecundo i del cual provienen muchos personajes ilustres de la epoca colonial i de la Republica.

crita por el autor del presente libro, i publicada en Santiago en 1898, por tirada especial i en los Anales de la Universidad, pajinas 179-204). (i) Papeles pertenecientes a la familia Cortes Monroi.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA 93

Elena de Tobar habia sido dotada por su padre en la gruesa cantidad de doce mil pesos de oro (i).

II

A principios de 1577 Pedro Cortes volvio a salir a campafia con el gobernador Quiroga, a quien siguio en todas sus espediciones contra los indios rebelados.

En vista de la esperiencia alcanzada por Cortes, Qui- roga resolvio confiarle una compama de cincuenta hom- bres, i le dio el grado de capitan.

Mui pronto el agraciado justifico ser digno de tal dis- tincion.

En este gobierno el celebre pirata ingles Drake saqueo el puerto de Valparaiso, i Rodrigo de Quiroga, que se encontraba en pleno territorio araucano, se apresuro a regresar a la capital.

El capitan Cortes fue enviado en esta ocasion a la ciudad de la Serena, a fin de que la defendiera contra los ingleses (2).

A Rodrigo de Quiroga sucedio, como se sabe, en el gobierno del pais el capitan espanol del ejercito de Flandes don Alonso de Sotomayor; i Pedro Cortes con- tinuo sirviendo bajo sus ordenes en las campanas de

(1) Memorial de los servicios militares del coronel Pedro Cortes, pre- sentado al rei de Espana en 1613. Puede leerse en el tomo 24 de la Colec- cion de documentos ineditos de Medina, pajinas 275-305.

(2) La participacion de Cortes en la guerra de Arauco durante el gobierno de Quiroga puede estudiarse en una informacion levantada por el ante el mismo Quiroga en 1579 (MEDINA, Documentos Ineditos, tomo 24, pdjinas 80-148), i en el informe antes citado del gobernador Garcia de Loyola.

94 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

1584 i de 1585, hasta que en la primavera de este ulti- mo ano, en medio de un ataque de sorpresa de los indios, cayo con su caballo en un hoyo i se quebro el brazo derecho.

Este desgraciado accidente le obligo a retirarse de la guerra i a refujiarse al lado de su familia en la ciudad de la Serena (i).

La consideracion i el carino de los vecinos espanoles rodearon alii, segun ha de suponerse, al valiente e infor- tunado capitan.

En esta epoca Cortes formo parte del cabildo de la Serena, i en 1588 fue nombrado alcalde ordinario de la corporacion (2).

No era esta la primera vez que ejercia estas funcio- nes, pues ya en 1 580 habia sido designado para el mismo cargo (3).

Imposibilitado para valerse de su brazo derecho, es indudable que Pedro Cortes habria tenido voluntad de continuar residiendo en la ciudad de la Serena; pero su situacion de fortuna era cada dia mas dificil, i tuvo for- zosamente que volver a tomar las armas.

Su familia se componia en esta fecha de su mujer i seis hijos; i sus recursos pecuniarios se reducian al tra- bajo de los yanaconas concedidos por Bravo de Saravia, los cuales no llegaban al numero de veinte.

(1) Constiltese la nueva informacion de servicios de Cortes levantada ante el gobernador Sotomayor en 1587 (MEDINA, Documentos Ine'ditos, tomo 24, pajinas 149-181), i el mismo informe varias veces citado de Gar- cia de Loyola.

(2) Copias fidedignas de documentos piiblicos, pertenecientes a la fa- milia Cortes Monroi.

(3) Memorial citado de 1613, en que se refieren los servicios de Cortes en la guerra de Arauco.

MARQUESADO DK PIEDRA BLANCA DE HUANA 95

Asi se esplica que el capitan Cortes acudiera presu- roso al llamado que le hizo Sotomayor en la primavera de 1590.

En esta campana i en la del ano siguiente, Pedro Cor- tes combatio contra los indios como subaltern o del maestre de campo Alonso Garcia Ramon, mas tarde presidente de Chile.

Las hazanas militares de Cortes no se interrumpieron durante el nuevo gobierno de don Martin Garcia de Onez i Loyola, quien le manifesto de una manera posi- tiva en cuanto grado estimaba sus servicios, nombran- dole sarjento mayor del reino, i encomendandole un numero considerable de indijenas, a fin de que le sirvie- ran en Coquimbo como yanaconas.

Pedro Cortes tenia toda la confianza de Garcia de Loyola, i desempenaba a su lado las funciones de con- sejero militar.

El alto aprecio de este gobernador por Cortes apa- rece de relieve en dos informes suyos a favor de su subalterno, el primero firmado en Concepcion en 1595 i el segundo en San Felipe de Arauco a 23 de mayo de 1598 (i).

En este ultimo ano Pedro Cortes resolvio dirijirse al virreinato del Peru, para lo cual consiguio permiso de Garcia de Loyola.

A tan feliz circunstancia se debio que el sarjento ma- yor escapara al desastre de Curalava, donde sin duda alguna habria encontrado la muerte.

Pedro Cortes regreso a Chile a principios de 1599 i

(i) Pueden leerse en el Apendice de mi obra titulada Un soldado de la conquista de Chile, Santiago, 1899.

96 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

presto importante ausilio a los sucesores inmediatos de Onez i Loyola, o sean, el licenciado Pedro de Vizcarra i don Francisco de Quinones.

Los dos gobernadores nombrados mantuvieron cons- tantemente cerca de sus personas al sarjento mayor Cortes.

La conducta de este en el combate dado por Quino- nes a los indijenas en la isla de la Laja en el mes de marzo de 1600 ha tenido la honra de ser cantada por Alvarez de Toledo en su poema Pur en Indomito (i).

Esta victoria fue atribuida, segun el padre Resales, a las medidas que indico el sarjento mayor.

Ill

El gobernador Alonso de Ribera ha sido, a juicio de la mayor parte de los cronistas de Chile, el mas ilustre de todos los militares espanoles que combatieron en Arauco, con escepcion de Pedro de Valdivia.

A sus ordenes, el sarjento mayor Pedro Cortes siguio las campanas de 1602, con tanta pericia i valor que pronto vio recompensados sus afanes.

Con fecha 1 5 de diciembre, Ribera le nombro maes- tre de campo del ejercito, con un sueldo de mil trescien- tos noventa i dos ducados al ano (2).

En el mes de agosto de 1603 Pedro Cortes fue enviado a Lima por el gobernador i por el cabildo de Santiago, con el objeto de que solicitara ausilios de

(1) Edicion de Leipzig, 1862. Cantos XXIII i XXIV.

(2) Un soldada de la conquista de Chile, pajinas 55 i 56.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA 97

'armas i de hombres para la interminable guerra araucana.

Aprovecho la ocasion el maestre de campo i levanto una informacion de sus servicios ante la real audiencia de aquella ciudad (i).

For lo demas, su mision tuvo feliz exito, pues consi- guio que se enviaran a Chile 371 soldados, que llega- ron en dos diversas partidas.

De vuelta a nuestro pais, Cortes continue comba- tiendo en el ejercito de la frontera, hasta el mes de abril de 1605, en que Alonso de Ribera entrego el mando a su sucesor Alonso Garcia Ramon (2).

Antes de abandonar el gobierno del pais, Ribera lleno de honores i distinciones a Pedro Cortes.

En 10 de enero le dio a solicitud suya un encomids- tico informe sobre sus servicios milttares; cinco dias mas tarde le nombro maestre de campo jeneral del reino; i en veintinueve del mismo mes i aiio le concedio el cargo de coronel del ejercito (3).

Ademas, en 1604, le habia hecho merced de ocho- cientas cuadras de tierra en el que hoi es departamento de Ovalle, en el rio arriba de Sotaqui, que se llama Huana, se leia en el decreto de concesion (4).

Al favorecer de este modo a Pedro Cortes, el gober- nador Ribera tenia la certidumbre de que el rei confir- maria su decision, pues hacia mas de veinte anos, en

(1) MEDINA, Docuntentos Ineditos, tomo 24, pajinas 239-275.

(2) Pedro Cortes hizo una quinta informacion de sus servicios en la guerra ante el nuevo gobernador, con fecha de 16 de mayo de 1605. ME- DINA, Documentos Ineditos, tomo 24, pajinas 182-239.

(3) Vease el Apendice de la obra Un soldado de la conquista de Chile.

(4) Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 59 i 60. La propiedad concedida lleva actualmente el nombre de Huanilla.

MAYORAZGOS. T. Ill 7

98 LA SOCIEDAD BEL SIGLO XVIII

1583, se habia dictado una real cedula a fin de que se concediera a Cortes una renta de dos mil pesos al ano en los repartimientos de indios que estuvieran vacantes en Chile, i hasta la fecha tal gracia no habia podido llevarse a efecto (i).

El sucesor de Ribera habia sido, como debe recor- darse, antiguo jefe de Pedro Cortes, i sabia estimar sus cualidades militares i los senalados servicios que habia prestado en la guerra.

Asi uno de sus primeros decretos fue la confirmacion del grado de coronel que le habia conferido Alonso de Ribera.

Al mismo tiempo, habiendo resuelto Garcia Ramon trasladarse a Santiago, para pasar aqui el invierno, nombro a Cortes jefe de todo el ejercito que se hallaba distribuido desde Chilian hasta Chiloe (2).

Desde entonces combatio el coronel Cortes a los indi- jenas, ya solo, ya bajo las ordenes del gobernador, durante dos anos continues.

En esta epoca se verifico el terrible desastre de Bo- roa, en el cual perdieron la vida Juan Rodulfo Lisper- guer i mas de cien soldados espanoles.

For fortuna, el coronel Cortes no se hallo presente en esta desgraciada funcion de armas; pero tuvo noticias de ella antes que Garcia Ramon, i contribuyo eficaz- mente a salvar a los defensores del fuerte de Boroa, i a evitar, en cuanto fue posible, las consecuencias de tan funesta derrota.

Pedro Cortes era ya un anciano, pues sumaba setenta i cuatro anos cumplidos i estaba fatigado de la guerra.

(1) Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 34 i 35.

(2) Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 212, 213 i 214.

MARQUESADO Dfi PIEDRA BLANCA DE HUANA 99

For lo demas, como era natural, deseaba volver al lado de su familia.

En 1607 solicito i obtuvo permiso del gobernador para regresar a la Serena (i), donde no solo tenia orga- nizadas diversas faenas agn'colas sino tambien la esplo- tacion de una mina de cobre (2).

No permanecio, sin embargo, mucho tiempo con su mujer e hijos, porque juzgo mas oportuno dirijirse a Espana, por la via del Peru, a fin de reclamar la recom- pensa que merecia por sus largos anos de servicios al rei.

En realidad, las mercedes de tierras i de indios que le habian hecho los gobernadores no guardaban propor- cion con la vida de sacrificios que el habia llevado en las campanas de Arauco.

Es indudable que si Pedro Cortes hubiera pertene- cido a noble alcurnia, no solo habria sido agraciado con el titulo de gobernador del reino sino que ademas habria recibido en Chile o en el virreinato encomiendas territo- riales de importancia.

A pesar de sus deseos, Pedro Cortes no pudo reali- zar en esta ocasion su viaje a la Peninsula.

El virrei del Peru, marques de Montes Claros, le pidio encarecidamente que volviera a Chile en compania del nuevo gobernador, que el mismo habia nombrado, por fallecimiento de Alonso Garcia Ramon; i consiguio que aceptara el honroso cargo de maestre de campo jeneral del ejercito que militaba en nuestro pais (3).

(i) Memorial de los servicios de Cortes elevado al rei en 1613. MEDINA, Documentos Ine'ditos, tomo 24, pajinas 275-305.

(2) Un soldado de la conquista de Chile, pajina 77.

(3) Un soldado de la conqnista de Chile, pajinas 72, 73, 74 i 75.

100 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

En tal caracter, Cortes llego a Valparaiso con el pre- sidente Jaraquemada a i. de enero de 161 1.

Durante este gobierno, que no duro sino un ano, el coronel Cortes se mantuvo a la altura de su reputacion, i, merced a la practica que habia adquirido, salvo al ejercito de una derrota en el valle de Lumague (i).

Estas debian ser las ultimas campanas i las ultimas victorias del anciano guerrero, el cual hacia cincuenta i cinco afios habia pisado por primera vez las costas de Chile con don Garcia Hurtado de Mendoza.

IV

Nombrado por segunda vez Alonso de Ribera gober- nador de nuestro pais, trajo instrucciones terminantes para no hacer a los indijenas sino guerra defensiva, i para no traspasar la linea de la frontera, o sea, del Biobio.

Tal era el sistema propuesto por la Compania de Je- sus i apoyado principalmente por el padre Luis de Val- divia; cuyos resultados, segun se aseguraba, serian el termino inmediato de la guerra i la civilizacion posterior de los araucanos.

Desgraciadamente, los primeros ensayos de este plan estuvieron mui lejos de ser felices.

Como se sabe, los indijenas manifestaron su agrade- cimiento a los jesuitas, que los habian defendido con tanta abnegacion en todas partes, en las salas del rei,

(i) A si consta de un informe de Jaraquemada, de 4 de febrero de i6i2i Puede leerse en mi obra, varias veces citada, Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 218-222.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA IOI

en el virreinato del Peru i ante los presidentes de Chile, asesinando alevosamente a los padres Aranda i Vechi, i al hermano Montalvan, los cuales se habian internado en su territorio.

La noticia de tamana crueldad repercutio en todas las ciudades del pais, i solo se oyo en ellas una voz para pedir al rei la suspension de la guerra defensiva.

Los cabildos de la Serena, de Santiago i de Concep- cion designaron a frai Pedro de Sosa, guardian del con- vento de San Francisco de la capital, para que los re- presentara con tal fin en la corte de Espana (i).

Al mismo tiempo, Alonso de Ribera nombr6 con igual objeto al maestre de campo Pedro Cortes, qnien, a pesar de sus ochenta anos, acepto gustoso la comision, sin duda alguna porque ella le ofrecia la oportunidad de ir a solicitar a los pies del trono las recompensas a que era acreedor.

Hacia pocos meses, en 2 de noviembre de 1612, Ri- bera habia hecho merced a su maestre de campo jene- ral de dos mil cuadras de tierra, a dos leguas de distan- cia del valle de Huana (2).

Tan to el gobernador como el cabildo de Santiago dieron a Cortes sendas cartas de recomendacion para el monarca, i en ambas se espresaba claramente que habia sido designado por ser el militar de mayor esperiencia en las campanas de Arauco (3).

Pedro Cortes debio de partir a la Peninsula a mediados

(i) La cuestion de limites entre Chile i la Repiiblica Arjentina, por Mi- guel Luis Amunategui, tomo 2., pajinas 301 i siguientes.

(2) Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 87 i 88.

(3) La persona mas importante que en la guerra de aca hai, i de tanta verdad i creencia como se puede desear , se leia en la comunica-

IO2 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

de 1613; pero no partio solo, sino en compania de su hijo segundo, llamado Juan, de edad de 29 anos (i).

Este joven habia abrazado, como su padre, la carrera de las armas, i habia combatido en Arauco durante el gobierno de Jaraquemada.

Alonso de Ribera acababa de darle el grado de capi- tan de infanten'a (2).

A mas de este hijo, el coronel Cortes era padre de tres varones: Pedro, que habia sido el primojenito; Fran- cisco i Gregorio, los menores; i de cuatro mujeres, Ma- ria, Mencia, Juana i Elena.

Estas contrajeron matrimonio, probablemente todas ellas, antes de que su padre se trasladara a la Peninsula, con otros tantos capitanes distinguidos, i dieron orijen a numerosa descendencia.

Dona Juana, que era la mayor, caso con el capitan Rodrigo de Rojas, i solo tuvo un hijo, llamado Agustin, pues ella murio temprano (3).

Dona Maria fue lejitima mujer del capitan Francisco Hernandez Ortiz, cuyas hazanas ha cantado la epo- peya (4).

De este enlace nacio tambien un solo hijo, don Cris- tobal Fernandez Pizarro, el cual estaba llamado a desem- penar altos destines.

Entre otros, fue nombrado correjidor de Santiago en 1654.

cion del cabildo, firmada a 8 de mayo de 1613. Uno i otro documento pueden leerse en Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 84, 85 i 86.

(1) Un soldado de la conquista de Chile, pajina 82.

(2) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo r., pajina 207.

(3) Papeles de la familia Cortes Monroi, de los cuales he tornado mu- chas de las noticias jenealqjicas que van a leerse a continuacion.

(4) Un soldado de la conquista de Chile, capitulo XIV.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA IO3

Fernandez Pizarro contrajo matrimonio con dona Jeronima Cajal, hija del licenciado don Juan Cajal, miembro del tribunal de la real audiencia de Chile (i), i tuvo once hijos, entre los cuales son dignos de mencion: don Juan, fiscal de la audiencia de Santo Domingo; don Pedro, dean de la Catedral de Santiago de Chile; i don Tomas, oidor de Guadalajara, en Nueva Espana.

El capitan Hernandez Ortiz murio en 1619, i su mujer le sobrevivio largos anos (2).

Dona Elena Cortes de Monroi caso con el capitan Juan Fernandez Manzano de Castilla, correjidor que fue de la Serena (3).

Dos hijas nacidas de este matrimonio casaron con dos bisnietos del celebre conquistador Francisco de Aguirre: dona Laurencia, con don Bernabe Riberos Aguirre, i dona Elena con don Francisco Riberos Aguirre.

Dona Mencia Cortes de Monroi, por ultimo, contrajo matrimonio con el capitan Fernando de Alarcon.

De este enlace provino el primer duque de San Carlos, unico titulo de esta categona concedido por el rei a un americano (4).

Don Fermin Francisco de Carvajal i Vargas, que asi se llamaba el duque, habia nacido en Concepcion de Chile, por los anos de 1722; i su madre, dona Luisa de

(1) Sobre este personaje da seguras informaciones don Abraham de Silva i Molina en su memoria sobre los oidores chilenos del siglo XVII. Anales de la Universidad, tomo CXIII, julio i agosto de 1903.

(2) Testamentos de dona Maria Cortes de Monroi ante el escribano Bocanegra, en 7 de febrero de 1656 i en 4 de febrero de 1660.

(3) Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 129 i 130.

(4) El orijen de este titulo se halla estensamente referido en la intere- sante obra publicada en Buenos Aires, en 1893, por don Ramon J. Car- camo, con el nombre de Historia de los medios de comunicacion i tras- porte en la Republica Argentina, tomo i., capitulo XIII.

104 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

Alarcon i Riquelme, era bisnieta del capitan Fernando de Alarcon i de dona Mencia Cortes de Monroi (i).

La sangre del pechero salmantino Juan Regas de Monroi habia ido purificandose con el trascurso del tiempo, i no es de estranar que a fines del siglo XVIII corriera por las venas de un grande de Espana.

La gloria militar del coronel Pedro Cortes formaba un pedestal de granito sobre el cual se habia elevado su familia.

V

El viaje de Cortes i de su hijo Juan fue feliz hasta los mares de Europa.

Al llegar a Portugal, virreinato entonces de Espana, el buque en que iban fue atacado por un navio holandes.

Trabose entonces rudo combate entre las tripulacio- nes enemigas i los marinos espanoles echaron a pique al buque estranjero.

La escuadra holandesa perseguia en aquellos anos a la espanola por todos los oceanos i buscaba de preferen- cia los galeones que partian de America.

Desgraciadamente el anciano coronel Cortes recibio quince heridas durante la lucha.

El barco victorioso entro en el pequefio puerto de Lagos, cercano al cabo San Vicente. Alii Cortes fue especialmente atendido por un cirujano, de orden del virrei don Manuel de Alencaster.

(i) TORRES SALDAMANDO, Los Titulos de Castillo en las familias de Chile, tomo i., pajina 23.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA 1 05

Este alto funcionario hospedo a Cortes en su propio palacio (i).

A pesar de sus ochenta anos, el enviado del gober- nador de Chile se restablecio de sus heridas, i pudo llegar hasta la corte de Felipe III.

En ella desempeno la comision que llevaba presen- tando un estenso memorial, en que esponia sus propias ideas sobre el mejor sistema de someter a los arau- canos (2).

El proyecto de Cortes constaba de tres partes.

En primer lugar, pedia que se enviaran a Chile tres mil soldados, los cuales, unidos a los mil trescientos ya existentes en el pais, formarian un ejercito respetable, capaz de poner termino a la guerra en el plazo de cinco anos.

En segundo lugar, manifestaba la conveniencia de repoblar a Angol, Imperial, Valdivia, Villarrica i Osor- no, i establecer tres nuevas ciudades: una en Paicavi, otra en el valle de Puren, i la tercera al otro lado de los Andes, en la misma latitud de Villarrica. El objeto de esta ultima poblacion, segun el pensamiento de Cortes, era dominar a los indios puelches, que atravesaban con- tinuamente la Cordillera para venir a prestar ausilio a los guerreros araucanos.

En tercer lugar, por fin, proponia Cortes que se anu- laran todas las encomiendas concedidas desde el Biobio al sur, para reorganizarlas sobre nueva base.

Ninguna de estas encomiendas debia comprender en

(1) Certification dada en el puerto de Lagos a 8 de diciembre de 1613.

(2) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo 2., pajinas 123 i si- guientes.

106 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

adelante mas de cincuenta indios, i de este modo los gobernadores de Chile podrian agraciar a todos los sol- dados que se distinguieran en la guerra.

Al indicar esta reforma, Cortes se complacia en adver- tir que ella tendia a perjudicarlo, puesto que en los ter- minos de la ciudad de Villarrica el mismo o-ozaba de una

o

encomienda de mas de doscientos indios.

Este plan merecio los honores de la prensa; mas no los de la aprobacion real.

For cedula de 4 de marzo de 1615, la majestad de Felipe Illcomunico al virrei del Peru, principe de Esqui- lache, que la junta de guerra de las Indias, despues de madura deliberacion, habia desechado el proyecto de Cortes por impracticable; i que debia continuar en vijen- cia el sistema de guerra defensiva aconsejado por los jesuitas (i).

Inutilmente el coronel Cortes elevo al monarca un segundo memorial para defender sus planes de guerra, pues recibio un nuevo rechazo (2).

En cambio, el anciano guerrero de Arauco obtuvo del rei algunas mercedes en beneficio propio.

En real cedula de 29 de mayo de 1615, Felipe III hizo presente al principe de Esquilache que, en atencion a los prolongados e importantes servicios de Cortes en las guerras de Chile, habia tenido a bien concederle una renta anual de cuatro mil ducados, por dos vidas, en las encomiendas que estuvieran vacantes, debiendo incluirse en esta entrada la que le produjeran a Cortes los yana- conas que habia recibido en nuestro pais.

(1) AMUNATEGUI, La cuestion de limites entre Chile i la "Biepublica Arjentina, tomo 2., pajinas 306 i siguientes.

(2) BARROS ARANA, Historia Jcneral de Chile, tomo 4.", pajina 100.

MARQUESADO DR PIEDRA BI.ANCA DE HUANA 1O7

Agregaba el soberano a su virrei que mientras esta gracia no pudiera llevarse a efecto, lepagara del situado que se enviaba a Chile una renta anual de mil quinien- tos ducados (i).

Cortes juzgo con razon que la recompensa era infe- rior a sus merecimientos, puesto que ya por real cedula de 1583 se le habia otorgado una renta anual de dos mil pesos de oro, i pidio encarecidamente que se le concediera una merced que correspondiera a sus anos de servicios (2).

La unica gracia que obtuvo fue la de que los mil quinientos ducados anuales se le entregaran por los ofi- ciales de la real hacienda de Lima (3).

Despues de esta resolucion nada habia que retuviera a Cortes en la Peninsula, i determine regresar al lado de su familia.

El rei quiso entonces darle* una prueba de su alta confianza, i, por dos distintas cedulas, firmadas en 5 de diciembre de 1615, le nombro jefe de un cuerpo de mil infantes que destinaba a Chile, con instrucciones deta- lladas para el viaje (4).

Desgraciadamente esta comision quedo sin efecto, pues, con mejor acuerdo, la majestad de Felipe III resol- vio dejar en Europa los mil hombres reunidos (5).

En un memorial que Pedro Cortes elevo al Consejo de Indias en 1616 hacia notar que, posponiendo todos los inconvenientes i danos que se le seguian de la ausen-

(1) Un soldado de la conquista de Chile, pajinas 92, 93, 94 i 95.

(2) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo 2., pjina 127.

(3) Un soldado de+la conquista de Chile, pajinas 223 i 224.

(4) Un soldado, etc., pajina 224-228.

(5) BAKROS ARANA, Historia Jeneral de Chile, tomo 4., pajina 102.

IO8 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

cia tan larga de su casa, en edad que habia menester la quietud i descanso della, habia estado en la corte tres anos a la pretension del socorro de Chile, como al pre- sente lo estaba, esperando con las mayores necesidades que hombre de su calidad i servicios en Espana habia padecido, por no habersele pagado el sueldo de ochenta ducados al mes (i).

Este sueldo le habia sido fijado en su calidad de jefe de los mil infantes que debia traer a Chile.

Como una satisfaccion debida a tan buen servidor de la corona, el rei le dio el correjimiento de Arica, en el Peru, i Cortes pudo, por fin, salir de Espana en viaje a America.

No debia llegar a su casa, pues murio en Panama, i tan pobre que el guardian de San Francisco tuvo que enterrarle de limosna (2).

Asi termino su existencia el heroico soldado, a quien algunos escritores llama el Aquiles i otros el Cesar chi- leno, i a quien Alvares de Toledo ha cantado con trompa epica en su Puren Indomito.

El ejemplo del coronel Cortes, que paso su vida com- batiendo en Arauco, en servicio de su rei, i que murio en la miseria, no es, por desgracia, unico.

El heroismo de los conquistadores del Nuevo Mundo constituye una de las fases mas brillantes de la historia de la raza espanola.

(1) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo 2., pajina 132.

(2) Estos ultimos hechos de la vida del coronel Cortes constan de papeles de familia.

MARQUESADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA 109

VI

El capitan Juan Cortes de Monroi (i) no siguio a su padre en el viaje de regreso a las Indias, i quedose en Espana a fin de solicitar mercedes del rei.

Nada obtuvo de Felipe III; pero, en cambio, Feli- pe IV, por real cedula de 21 de octubre de 1622, le concedio una renta anual de mil ducados, que debian pagarse en las encomiendas de indijenas que primero vacaran en Chile (2).

Esta gracia era de poco valor, i sobre todo mui incier- ta, pues las encomiendas vacantes de alguna importan- cia tenian siempre muchos interesados, i los gobernado- res de Chile preferian de ordinario a sus amigos.

El capitan Cortes resolvio continuar en la corte su oficio de solicitante, i cuando aun no habian trascurrido dos anos i medio fue nombrado gobernador i capitan jeneral de la provincia de Veragua, por el termino de cinco anos i con un sueldo anual de mil pesos, de a cua- trocientos i cincuenta maravedises cada uno (3).

La provincia de Veragua era una de las tres que componian el reino de Tierra Firme (4), i dependia de la real audiencia de Panama.

Veragua habia sido descubierta por Colon en su cuarto viaje, i concedida por el rei de Espana, a titulo de feudo, a los descendientes del ilustre jenoves.

(1) Los descendientes del coronel Cortes usan hasta nuestros dias como apellido de familia el de Cortes de Monroi,

(2) Un soldado dc la conquista de Chile, pajinas 102-104.

(3) Un soldado, etc., pajinas 104-107.

(4) Las otras dos provincias eran Darien i Panama. Vease el Diccio- nario Jeografico de Alcedo.

110 LA SOCIEDAD DEL SIGLO XVIII

A mediados del siglo XVI, sin embargo, este territo- rio habia vuelto al dominio de la corona, despues de una transaccion con la familia de los Colones, la cual quedo con el titulo i la renta del ducado de Veragua.

A mas de la antedicha gobernacion, el capitan Cor- tes de Monroi consiguio que Felipe IV, por real cedula de 3 de febrero de 1625, le concediera el habito de la orden de Santiago.

Desgraciadamente, las pruebas que el interesado rin- dio sobre la condicion social de su familia no fueron satisfactorias, pues, segun lo hacia notar el Consejo de las Ordenes, de esas pruebas resultaba que el padre del coronel Cortes habia sido hombre llano i pechero (i).

El capitan Cortes no abandono la Peninsula hasta que pudo allanar todas las dificultades.

Al cabo de dos anos completes obtuvo, por dos c6du- las de 21 de febrero de 1627, que el rei autorizara al maestre de campo don Diego Flores de Leon, correjidor de Paita, para que le armara caballero, i diera facultad a los superiores o ministros de cualquiera de las ordenes a fin de que le pusieran el habito, ya que en Tierra Firme no habia relijiosos de la orden de Santiago.

La ceremonia se verifico en la ciudad de Panama, a 8 dias del mes de agosto de 1627, en la capilla mayor de la iglesia de San Agustin, i asistio a ella el capitan Lorenzo del Salto, a quien iba a suce.der Cortes en la gobernacion de Veragua (2).

Antes de partir de Espana el capitan Cortes creyo prestar senalado servicio al rei dirijiendole un memorial

(1) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo i., pSjina 204.

(2) Un soldado de la conqnista de Chile, pAjinas 228-232.

MARQUKSADO DE PIEDRA BLANCA DE HUANA 1 I I

sobre los medios mas eficaces de someter a los arau- canos (i).

Ha de advertirse que la corte espanola habia resuelto abandonar el sistema de guerra defensiva aconsejado por los jesuitas; i, por real cedula de 13 de abril de 1625, la majestad de Felipe IV habia restablecido la esclavitud para los indfjenas tornados con las armas en la mano.

El memorial presentado en esta epoca por el capitan Cortes no se diferenciaba sustancialmente del que habia elevado su padre en 1614, i debia tener la misma suerte que este.

Examinado el plan del capitan Cortes en los reales consejos, suscito algunas objeciones de importancia, a las cuales viose obligado a contestar el gobernador electo de Veragua, con fecha 30 de agosto de 1625 (2).

A pesar de esta insistencia, el rei no envio a Chile los socorros de hombres i de armas que pedian todos los militares que habian conocido de cerca la intermina- ble guerra de Arauco.

La derrota de las Cangrejeras, ocurrida en un lugar situado cerca de Yumbel, a 15 de mayo de 1629, fue una sangrienta leccion para Felipe IV. En este corn- bate murieron setenta espanoles, i treinta i seis cayeron prisioneros (3).

(1) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo 2., pajinas 239 i siguientes,

(2) MEDINA, Biblioteca Hispano-Chilena, tomo i., pajinas 199 i si- guientes.

ft) BARROS ARANA, Historia Jeneral de Chile, tomo 4., pajina 2i7.

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Pedro Cortés de Monroy, conquistador español's Timeline

1533
1533
Zarza, Cáceres, Extremadura, Spain
1533
Mérida, Badajoz, Extremadura, España
1572
1572
Age 39
Chile
1584
1584
Age 51
La Serena, Chile
1585
January 1, 1585
Age 52
Seville, Sevilla, Andalusia, Spain
1587
1587
Age 54
La Serena, Chile
1595
1595
Age 62
Chile
1617
1617
Age 84
Panamá
1617
Age 84